Como ustedes saben, nosotros pensamos que es necesario aumentar las herramientas de participación ciudadana. En un momento en que tanta gente desconfía de las instituciones y de sus responsables políticos, creemos que es necesario crear las oportunidades para que las personas comunes intervengan en los procesos de toma de decisiones.
 
 

     

Los antiguos griegos discutían sus temas entre todos
(Rafael Sanzio: "La Escuela de Atenas", en Museo Vaticano)


Programa “Ésta, nuestra única Tierra” N°126 -  Participación ciudadana

Antonio Elio Brailovsky: ¿Qué cosa es gobernar? ¿Qué es la democracia? ¿Cómo se entiende el modo de vida democrático con los cambios profundos que ocurrieron en la Argentina en los últimos meses? ¿Cómo vinculamos la noción de democracia con este reclamo vago, confuso y, a veces, violento de “que se vayan todos”. Nosotros pensamos que lo que necesitamos es institucionalizar formas de participación ciudadana, cambiar la concepción de democracia. Cuando hablamos de democracia participativa estamos haciendo algo más que repetir una consigna, que para algunos es una consigna vacía, porque participar no es reunirse un montón de gente a gritar a favor o en contra de alguien. Participar es crear un mecanismo que permita que la gente común intervenga de alguna manera en los procesos de toma de decisiones. El debate acerca de cuál es rol de la gente en este proceso hizo que entre en crisis el viejo modelo de democracia, según el cual uno votaba por un señor llamado Domingo Faustino Sarmiento y se quedaba seis años esperando a ver si hacía lo que había prometido o no lo hacía, después de lo cual votaba por otro señor, pensando que iba a tener mejor suerte. La mayor complejidad de las sociedades y las comunicaciones instantáneas hacen que la sociedad requiera respuestas rápidas, de intervención rápida de la gente común y una institucionalización de estos mecanismos participativos. Cuando la gente dice “que se vayan todos”, está expresando una opinión sobre un sector dirigente de nuestro país.

Quiero contarles una experiencia que hice como profesor universitario. Le pregunté a 5.000 estudiantes de la Universidad de Buenos Aires qué opinaban del comportamiento político de los candidatos que ellos mismos habían votado, cuántos de ellos estaban conformes y encontré sólo a 5 personas sobre 5.000 que dijeron “yo estoy conforme con lo que hizo mi candidato con mi voto”. Esta abrumadora proporción de rechazo por nuestros políticos es simplemente un indicador de la necesidad de cambios institucionales profundos que van mucho más allá de los cambios de personas, porque la gente rechazaba a candidatos de todos los colores políticos posibles. De manera que necesitamos institucionalizar formas en que esa intervención de los ciudadanos tenga peso en los procesos de toma de decisiones. No se trata sólo de que los funcionarios escuchen, sino de que escuchen con un grado razonable de presión de la sociedad sobre qué es lo que la sociedad les está pidiendo que hagan.

Sobre mecanismos de participación ciudadana y sobre la manera en que estos mecanismos tienen que ver con la gestión del medio ambiente, vamos a hablar en este programa.

Vilma Osella: Nos acompañarán, en una entrevista que realizó Ezequiel Brailovsky, el Dr. Daniel Sabsay, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la Lic. Nélida Harracá, asesora de Antonio Brailovsky, y la Dra. María del Carmen García, abogada, coordinadora del Taller sobre Participación Pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que se realizará próximamente. Escuchamos la nota con  el Dr. Sabsay.

Ezequiel Brailovsky: ¿A qué se dedica la institución y en qué consiste el Programa Control Ciudadano?

Daniel Sabsay: FARN tiene ya cerca de 20 años de vida y se ocupa de la protección del ambiente a través de los aspectos que hacen a lo jurídico-institucional dentro de un modelo de desarrollo sustentable. La Fundación cumple distintas funciones, pero uno de los programas que lleva a cabo tiene mucho que ver con la participación ciudadana. Hoy nuestro Programa Control Ciudadano del Ambiente tiene por objeto la recepción de denuncias por parte de los vecinos u otras organizaciones de distintos casos de contaminación de los que son víctimas. La contaminación no implica sólo un tema de polución, también puede ser un tema institucional en el que subyace un tema de mala protección ambiental.

Ezequiel Brailovsky: ¿Qué tipos de denuncias reciben ustedes con más frecuencia?

Daniel Sabsay: Es muy amplia la gama: desde asentamientos ilegales hasta contaminación del aire, del suelo, el tema de los PCBs, el tema de Dock Sud, problemas de contaminación sonora en trenes subterráneos y autopistas, el cableado de TV por cable... La Fundación selecciona aquellos casos que por su importancia resultan paradigmáticos para que sirvan como casos testigo en caso de legislación faltante o para toma decisiones y la elaboración de políticas públicas que permitan evitar que en el futuro se lleven a cabo este tipo de actos.

Ezequiel Brailovsky: ¿De qué forma el ciudadano puede participar en las acciones de gobierno para ayudar en el cuidado del medio ambiente?

Daniel Sabsay: Lo puede hacer de muchísimas formas. La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires es muy generosa con esto: el ciudadano puede participar en audiencias públicas, en procedimientos de doble lectura –a los que deben ser sometidos todos los proyectos de ley en los que están comprometidos precisamente los derechos del ambiente-, acercarse a distintos integrantes de órganos de asesoramiento o a la Defensoría del Pueblo Adjunta de la Ciudad para Medio Ambiente a fin de vehiculizar denuncias o acompañar un accionar por parte del Defensor del Pueblo Adjunto para Medio Ambiente. La posibilidad de herramientas es sumamente amplia, seguro que me olvido de muchas. En lo que hace a la participación para la defensa del ambiente, la Ciudad de Buenos Aires permite la participación más amplia de todo el país.

Ezequiel Brailovsky: ¿Los habitantes son conscientes de todas esas opciones?

Daniel Sabsay: Tengo la impresión de que no porque si no, las utilizarían muchísimo más. Con la característica expresión “que se vayan todos” y el pedido de revocatoria de mandatos, olvidan que la Constitución porteña admite la posibilidad de revocatoria.

Ezequiel Brailovsky: ¿Quién puede participar de una audiencia pública?

Daniel Sabsay: Para participar no se necesita ningún tipo de legitimación. Todo habitante de la Ciudad tiene derecho a hacerlo.

Ezequiel Brailovsky: ¿El referendum es un instrumento efectivo para lograr objetivos o simplemente queda en un enunciado?

Daniel Sabsay: El problema es que es más difícil para hacerlo funcionar, porque un referendum importa un proceso electoral. Es una elección en la que la gente se manifiesta por sí o por no respecto de un proyecto de ley o para derogar una ley. Evidentemente eso no se puede hacer muy seguido porque exige una elección en la cual se invita a todos los ciudadanos a pronunciarse afirmativa o negativamente respecto de un proyecto.

Ezequiel Brailovsky: En la ciudad brasileña de Porto Alegre en 1989 se realizó un proyecto participativo con éxito. Se intentó hacer algo parecido acá. ¿Qué resultados obtuvo?

Daniel Sabsay: La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires está previendo el presupuesto participativo, que tiene que ser reglamentado por ley. Lo que sucede es que se está demorando muchísimo. Hay unas primeras acciones que lleva el Gobierno de la Ciudad a través de los Centros de Gestión y Participación (CGP), pero considero que es algo muy incipiente. No es genuinamente un presupuesto participativo.

Ezequiel Brailovsky: El país está atravesando una crisis institucional muy grande. ¿Cree que esto puede influir en que la gente se aboque a participar en este tipo de cuestiones?

Daniel Sabsay: Quiero creer que sí porque evidentemente la primera reacción en el pasado frente a la terrible crisis fue el buscar y el reclamar una democracia más sólida, calidad institucional. Lo que se necesita precisamente es utilizar el menú de herramientas que se tiene para participar con efectos jurídicos concretos y a través de procedimientos previstos en las normas.

Vilma Osella: El próximo martes 26 de noviembre a las 18:00 en la Reserva Ecológica Costanera Sur se llevará a cabo el Taller “Participación Pública en la Ciudad de Buenos Aires”. La Dra. Dra. María del Carmen García será la coordinadorá de este taller. ¿Cuál es el objetivo del encuentro?

María del Carmen García: El objetivo tiene que ver con lo que mencionaba el Dr. Sabsay, con la necesidad de la gente de participar, de canalizar de alguna manera las ganas de decir lo que tienen que decir a nuestras autoridades y también con las necesidades de las autoridades de saber lo que la gente quiere. Esto se puede ver de los dos lados. El taller tiene la intención de hacer conocer a la gente cuáles son los mecanismos, los procedimientos mediante los que pueden meterse en el proceso de tomas de decisiones y también facilitar a las autoridades el abrir esas puertas.

Vilma Osella: ¿Cuáles son las herramientas de participación pública posibles y concretas?

María del Carmen García: En la Ciudad de Buenos Aires este tema es un lujo, porque tenemos desde la Constitución de la Ciudad las audiencias públicas que pueden ser a requisitoria ciudadana, la iniciativa legislativa, que es una posibilidad de presentar proyectos de leyes, el referendum y el plebiscito como formas de consulta de la opinión de la ciudadanía, la revocatoria de mandatos. En fin, tenemos múltiples posibilidades que debemos conocerlas.

Vilma Osella: ¿Piensa que la gente cree en el éxito de una gestión ante el Gobierno o que la gente está decepcionada y que acude poco a las audiencias públicas y hace poco uso de estos derechos?

María del Carmen García: Creo que el tema es muy complejo. A la gente le falta conocer que tiene estas herramientas y saber cómo se usan. No creo que la gente esté totalmente desilusionada o decepcionada. También se dio cuenta de que lo que pasa en el Gobierno tiene que ver con la falta de participación nuestra y con la falta de toma de conciencia de nuestra responsabilidad en un proceso de toma de decisiones.

Vilma Osella: Ustedes enseñan a abordar los casos, a plantearlos, a trabajar en grupo. ¿De esta manera es más fácil que la gente acceda, por ejemplo, a una audiencia pública y lleve su postura frente a los problemas de la Ciudad?

María del Carmen García: Seguro. Cuando trabajamos el tema de la audiencia pública, siempre mencionamos que para trabajar en una audiencia pública hay que prepararse, no es recomendable anotarse e ir solo. Todo lo que tenga que ver con la participación tiene que ver con superar el individualismo. La gente tiene que organizarse y sumarse. De esta manera se facilita la participación desde los vecinos y también se les facilita la tarea a los gobernantes, pues en lugar de tener 400 exposiciones, a lo mejor tiene 40, pero bien preparadas, bien organizadas y entonces la participación puede ser realmente efectiva.

Vilma Osella: ¿Desde la FARN usted ya tuvo alguna experiencia de este tipo?

María del Carmen García: En los lugares donde los mecanismos de participación están institucionalizados y ya vienen funcionando desde hace años, esto ya está incorporado a las costumbres. Nosotros empezamos con el proceso de institucionalización en Puerto Madryn en 1995 y allá la gente ya lo tiene incorporado a su vida cotidiana. En Buenos Aires estamos empezando, nos va costar un poco más por las dimensiones de la Ciudad, pero no hay que desalentarse.

Vilma Osella: Este tipo de taller sirve para la toma de conciencia.

María del Carmen García: Creo que en un taller o en una jornada de 2 ó 3 horas no se puede pretender nada más que eso: que nosotros despertemos conciencia y que sepamos que tenemos estos instrumentos, que veamos la posibilidad de conectarnos con otras personas, que nos demos cuenta de que hay muchos que están en la misma senda, que están interesados por las mismas cuestiones y que tienen ganas de organizarse para participar.

Vilma Osella: ¿Ya dictó este tipo de talleres en Buenos Aires?

María del Carmen García: Sí, estamos empezando a hacerlos con los CGP. Donde ya los dimos, la gente no sólo se quedó entusiasmada, sino que pidió más capacitación. Lo interesante de la actividad en estos talleres es la propia dinámica participativa.

Vilma Osella: ¿A dónde hay que inscribirse para el taller del 26 de noviembre?

María del Carmen García: En la FARN, los teléfonos son 4787-3820 y 4787-5919 y la dirección es Monroe 2142, Ciudad de Buenos Aires.

Vilma Osella: Licenciada Harracá, usted tuvo una experiencia de una forma de participación ciudadana en el control del medio ambiente en el Parque Avellaneda.

Nélida Harracá: Es un tema muy especial, no es claramente el tipo de participación institucionalizada como el que plantea la FARN, sino que se trata de otras formas que van complementando lo formal y lo informal. En el Parque Avellaneda existe desde hace muchos años una forma de participación ciudadana muy efectiva, que se fue consolidando, en donde un grupo de vecinos empieza a tratar de participar en el manejo del Parque junto con las autoridades municipales y logran formar una gestión asociada mediante la que el Administrador del Parque y la Mesa de Trabajo de Consenso, formada por vecinos y ONGs, deciden de qué manera se maneja el Parque: de qué manera se cuidan los árboles, se hace canchas de fútbol o no, se van refuncionalizando algunos de los edificios que existen en ese Parque. La Casona de los Olivera se restauró y en este momento funciona como un centro cultural barrial con una actividad realmente muy importante. Es una forma de participación que se extiende más allá del Parque. Esa misma gente empieza a trabajar de una manera equivalente para ver cómo funcionan los hospitales, las escuelas y los conflictos que aparecen en otras instancias relacionadas con su espacio.

Vilma Osella: Desde la Adjuntía también se prepararon algunos encuentros que implicaron participación ciudadana.

Nélida Harracá: La idea fue juntar a la gente para discutir temas vacantes en la Ciudad.

Vilma Osella: El caso concreto del proyecto de ley de Patrimonio Natural y Cultural fue único. Aquí se cajoneó, pero en otros lugares funcionó.

Nélida Harracá: Fue muy interesante ver cómo más de 300 personas se sentaban a discutir cómo se redacta una ley, qué cosas tiene que tener esa ley, cuáles son las cosas más importantes, cómo jerarquizarlas. Se trabajó en grupos durante dos días muy intensos, se armó un documento base con las conclusiones de las distintas comisiones, después se le dio forma de ley y se volvió a convocar a los participantes para presentárselo y ver si faltaba o sobraba algo. En la segunda vuelta los participantes sentían ese proyecto como propio, generado por todos.

Vilma Osella: También fue muy interesante la participaciópn de la gente en el encuentro sobre prevención de emergencias que organizó la Adjuntía.

Nélida Harracá: Sí, aparecieron temas importantísimos. Se empezó a ver que había huecos y vacíos muy fuertes y que había que empezar a discutir para dar respuesta a esos problemas.

Vilma Osella: ¿Cómo se prepara la Adjuntía para ayudar a la gente con relación al reconocimiento de sus derechos?

Nélida Harracá: En general trabajamos con acciones directas. En este momento estamos organizando para el año que viene, pero daremos el puntapié inicial a fin de este año, una Agenda 21 para Ciudad Universitaria.

Vilma Osella: Digamos qué es la Agenda 21.

Nélida Harracá: Es una herramienta que, a través de la participación de los distintos sectores sociales que están involucrados en la problemática de un sitio determinado, permite sentarse y a través de mecanismos claros poder discutir los distintos problemas específicos y llegar a generar, por ejemplo, un plan de gestión ambiental para ese sitio, en este caso, para Ciudad Universitaria como un pequeño sector de la Ciudad, ya que pensar una Agenda 21 para toda la ciudad suena bastante complicado. Se trata de una experiencia piloto en un lugar acotado, que necesita integrarse a la Ciudad, que está desagregado de la Ciudad, que no se lo reconoce como propio y que tiene una problemática no sólo para adentro sino que -por su condición de borde- también tiene una problemática hacia fuera.

Antonio Elio Brailovsky: Hace un poco más de 2.500 años, un día los ciudadanos de Atenas se cansaron y dijeron “que se vayan todos”. Se hartaron de los políticos y se dedicaron a apuñalar a los políticos responsables del mal manejo de la ciudad. De ese “que se vayan todos” resolvieron que no querían más que esos u otros funcionarios tomaran las decisiones por ellos. Entonces se reunieron e inventaron la democracia. En ese momento la democracia consistía en que los hombres juntos estuvieran en la plaza, discutieran y decidieran votando a mano alzada qué era lo que había que hacer.

En los momentos de crisis institucional, en los momentos de crisis política a veces los pueblos van para un lado y a veces van para otro. A veces dicen “estas instituciones no sirven, queremos mano fuerte” y caemos en dictaduras, y otras veces dicen “estas instituciones no sirven, queremos profundizar la democracia”. Afortunadamente, nuestro “que se vayan todos” fue en el sentido democrático para que se profundicen los mecanismos democráticos. A diferencia de los atenienses, nosotros somos muchos y no cabemos en una plaza todos juntos. Imaginemos llenar la 9 de Julio de punta a punta y aún así no estaríamos todos juntos y no entraríamos. Si cada uno nos pusiéramos a hablar en la 9 de Julio, estaríamos años hasta ponernos de acuerdo. Todos estos son argumentos que se usaron en contra de la participación ciudadana: lo engorroso, lo complejo, la dificultad de que muchas personas se pongan de acuerdo. Pero a lo largo de este programa vinos que sí se puede, que hay mecanismos institucionales para que la participación pueda ser eficaz y que hay una demanda social para tratar de establecer y profundizar continuamente estos mecanismos de participación ciudadana.

Aclaremos que los frenos no se deben a la pura ignorancia, no es que haya que convencer a los decisores políticos; es que todo lo que sea una ampliación de la democracia –entendida como la difusión del poder en las masas- significa que alguien tiene que retroceder si el pueblo avanza y ese alguien no quiere por todo lo que implica la avidez de poder, de modo que la ampliación de la participación ciudadana y democrática es necesariamente un conflicto, un proceso de lucha de los ciudadanos y en esto nos parece importante la tarea educativa para que los ciudadanos sepan que los mecanismos de participación ciudadana existen, que son eficaces, que muchas veces ya están redactados y se trata de que no los conozcan. Piensen si en la escuelas de la Ciudad de Buenos Aires se enseña la Constitución, si en los colegios secundarios se enseña la Constitución de la Ciudad: no se enseñan nuestros mecanismos democráticos. Se los oculta permanentemente para que la gente nos los use. Por eso es que a nosotros nos interesa exactamente lo contrario: tratar de que la gente los conozca y los use.


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