Ante el comienzo de las obras de demolición con explosivos de la ex cárcel de la avenida Caseros. ¿Se van a tomar todos los recaudos correspondientes? ¿Por qué se inician obras si no se realizó aún la correspondiente evaluación de impacto ambiental? ¿Por qué no se incluyeron otras alternativas de demolición en la anunciada evaluación?
 
En los últimos años, se ha generalizado el uso de explosivos para demoler edificios. A partir de la destrucción del Albergue Warnes y de Fuerte Apache, se transformó esta actividad en un espectáculo mediático.
 
Los riesgos ambientales de una demolición apresurada son los siguientes:
La cantidad de refugios que pueden servir de habitat para roedores en edificios de ese tamaño es inmensa. La desratización de un espacio de esa magnitud es una tarea de envergadura, ya que hay que tener en cuenta que no es posible fumigar, ya que (por ser las ratas mamíferos) cualquier sustancia que sea mortal para las ratas tendrá los mismos efectos sobre los seres humanos.
 
Es decir, que no hay que fumigar sino colocar cebos y esperar que miles de roedores los coman y mueran, controlando periódicamente los efectos. Por tratarse de animales inteligentes y sociales, las ratas envían a una de ellas a probar todo alimento nuevo y esperan para ver si sufre algún daño por haberlo comido. Esto requiere un continuo cambio de cebos y de estrategias de colocación. Se trata de un operativo largo, completamente distinto de la desratización de un edificio habitado, donde la población de roedores está controlada por la propia actividad humana.
Nos referimos a los asbestos, de los cuales hay una importante cantidad en el edificio. Precisamente, la cárcel iba a ser demolida a fines del año 2000 y el operativo fue detenido por la Secretaría de Salud de la Nación, al haberse advertido que no se había hecho ninguna previsión para retirar los asbestos a tiempo. 
 
Para informarles sobre los riesgos de desparramar esta sustancia tóxica por el vecindario y sobre la complejidad de su retiro, agregamos a esta entrega un trabajo de la Arq. Susana Mühlmann, quien colabora en el área de Salud del Trabajador del Ministerio de Salud.
 
Los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires han anunciado que se procederá al retiro del asbesto. Sin embargo, subsiste la preocupación, ya que esta sustancia ha sido prohibida en todo el país a fines del año pasado, sin que el Gobierno de la Ciudad se diera por enterado de dicha prohibición. Si aceptan que es tan peligrosa que hay que retirarla de la cárcel, ¿por qué no se ocupan de retirarla del mercado?
La existencia de una amplia concentración de población y de varios hospìtales hace especialmente insalubre un procedimiento que va a levantar una importante nube de polvo, aún en el caso de que dicho polvo no contenga asbestos.
 
Este procedimiento también dispersará en la zona los propios gases de la explosión. La abundancia de pólvora a que nos tiene acostumbrados Hollywood nos hace olvidar que los gases que resultan de la quema de explosivos son tóxicos. Como la principal finalidad de los explosivos es matar al enemigo, no hay objeciones en usarlos en la guerra. Pero, ¿es buena idea usarlos en el interior de una ciudad?
El edificio a demoler tiene 20 pisos y se encuentra separado de los vecinos por una estrecha calle. Cualquier imprevisto puede significar que esa mole caiga encima de las casas que están en la vereda de enfrente.
 
Esta preocupación aumenta después de haber visto por televisión el fracaso de la implosión de un edificio en Avellaneda. Cientos de miles de personas vieron cómo el edificio no cayó en su totalidad y quedó una pared inclinada hacia afuera.
 
Una explicación posible es que se hayan utilizado explosivos vencidos. Las Fuerzas Armadas y de Seguridad de todo el mundo compran muchos más explosivos de los que efectivamente utilizan. Esos explosivos, como cualquier sustancia química (desde los antibióticos hasta los rollos de fotografía) tienen un tiempo de vida útil, después del cual deben ser descartados. Un explosivo vencido puede estallar antes o después de tiempo o hacerlo con una potencia superior o inferior a la esperada. En una tarea de precisión como es la implosión de un edificio en una zona densamente poblada, utilizar un material de mala calidad puede implicar un riesgo de desastre. ¿Tal vez se hayan usado explosivos vencidos en el caso de la implosión fracasada?
 
Sucede que la disposición final de explosivos vencidos es una tarea cara y peligrosa, por lo cual algunos especialistas militares sugieren derivarlos al uso civil, en actividades como la minería. ¿Quién va a controlar que esta implosión no se haga con explosivos vencidos?
 

 
RETIRO DE ASBESTO INSTALADO EN EDIFICIOS
 
                                                                                Por Susana Mühlmann

Dada la corriente de opiniones por diferentes medios que se ha generado en torno al asbesto, en este caso de la Cárcel de Caseros, es necesario aclarar lo siguiente:

El asbesto o amianto es un mineral en fibras cuya función es proteger del fuego y de altas temperaturas todo aquello que recubre. En construcción aún se lo encuentra como aislante térmico e impermeabilizante revistiendo piezas portantes de acero, calderas metálicas, antepechos de ventanas de madera con radiadores; aislaciones sellantes de sistemas de calefacción; adhesivos para baldosas; fibrocemento (tejas, tanques de agua, chapas acanaladas, losetas), la capa superior de pavimento asfáltico y como aislante acústico en spray o mezclado en placas, entre otros.

De acuerdo a la roca mineral de la que se extrae hay dos tipos de asbesto, serpentina (variedad crisotilo) y anfiboles (resto de las variedades). Lo que lo vuelve tan peligroso para el sistema respiratorio es la biopersistencia de las fibras en los pulmones, esto es, que no se eliminan y pueden permanecer intactas por muchos años (en ciertos casos se ha comprobado que más de cien), lo que da tiempo para que el organismo desarrolle formaciones cancerosas. Asimismo, se comprobó que no hay cantidad mínima de fibras inhaladas para causar daño. Una sola incrustada en un pulmón alcanza.

Por tal experiencia, antes de abordar la demolición parcial o total de cualquier edificio para reciclarlo o reemplazarlo, (la Cárcel de Caseros a modo de ejemplo), los aspectos a considerar son los siguientes:

Análisis de asbesto: confirmación de presencia de fibras a través de muestreo en laboratorio.

Análisis de aire: determinación de densidad de fibras en el aire.

Determinación de técnicas de remoción, construcciones temporarias (carpa de aire), presión negativa (para la carpa en caso de aparecer pérdidas que provoquen entrada en vez de salida de aire contaminado), filtros y aspiradoras, equipos y procedimientos descontaminantes.
Tratamiento y disposición final de residuos (bolsas o envases, transporte especializado, lugar de enterramiento).

Personal: equipos de protección respiratoria, vestimenta de alta seguridad, capacitación, exámenes médicos, testeo de máscaras respiratorias.

Procedimiento básico para lugares con cantidad grande de asbesto instalado:

Sellado de aberturas de locales afectados para evitar contaminación hacia el exterior.

Sistema de dos cámaras esclusas para materiales: el asbesto removido (pulverulento no manipulable) se mezcla con cemento para solidificarlo, embolsarlo hermética y resistentemente y apilarlo en el transporte.

Sistema de cuatro (o menos en trabajos de menor cuantía o al aire libre) cámaras esclusas para operarios: terminadas las tareas de remoción y descontaminación, se procede en secuencia al retiro de polvo adherido; traje, zapatos y guantes; ducha y retiro de máscara.

Transporte y Destino Final: enterramiento en sitio y profundidad a determinar, suelo no fértil, lejos de redes de infraestructura, cursos de agua subterráneos y superficiales. Actualmente se utiliza como relleno de minas abandonadas.
Este punteo es para aclarar que remover asbesto instalado no consiste en retirar elementos o máquinas del lugar (calderas, conductos, etc.), sino en estudiar debidamente cómo hacerlo, cómo transportarlo, dónde llevarlo y cómo dejarlo a fin de preservar la salud de los habitantes y del personal a cargo del operativo.
 

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