Como ustedes saben, la producción de organismos genéticamente modificados (transgénicos) ha provocado una polémica muy intensa en todo el mundo. Los partidarios de los transgénicos han hecho una cerrada defensa de estos productos, presentándolos como una maravilla de la ciencia, y negando absolutamente la posibilidad de que causaran algún problema a la salud humana o a los ecosistemas. Es más: sostienen que es psoble incorporar a las plantas nuevos genes que permitan su cultivo con un menor impacto ambiental y que es posible agregarles sustancias nutritivas (como las proteínas, por ejemplo) que no tenían las plantas originales. Así se lograrían productos mejores que los naturales.

Por el contrario, los que se oponen a los transgénicos insisten en aplicar el principio precautorio, según el cual la información disponible no permite afirmar que sean inocuos. Que es posible que provoquen alergias o alteraciones del sistema inmunitario y que existe un riesgo grave al liberar en los ecosistemas a seres vivos que no son producto de la evolución sino del laboratorio. Por ende, sostienen que no deberían utilizarse hasta que su inocuidad esté adecuadamente demostrada.

Sobrevuela este debate la imagen del científico loco que construye un monstruo que después es incapaz de controlar.

Sin embargo, en la Argentina ni partidarios ni oponentes de los transgénicos pueden ejercer sus derechos como consumidores para buscarlos ni para evitarlos. Paradójicamente, las empresas y los funcionarios que más defienden los transgénicos insisten en que debe esconderse esa característica y que los consumidores deben ignorarla.

El argumento que usan es que los productos transgénicos son "sustancialmente equivalentes" a los no transgénicos, con lo cual esa información sería inútil. Sin embargo, el envase de un producto contiene mucha información inútil para el consumidor, como los nombres de fantasía, logos y marcas de fábrica de la empresa productora. También incluye información sobre componentes que son sustancialmente equivalentes, como los jugos concentrados de manzana, que indican si se han utilizado en su composición manzanas rojas o verdes.

No necesitamos recordar que el derecho a la información es el primero de los derechos del consumidor y que como tal ha sido consagrado por la Constitución Nacional. En éste, como en tantos otros casos, se está poniendo al interés comercial por encima de los derechos constitucionales. Para poder ejercer ese derecho constitucional, el año pasado presenté en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires un proyecto de Ley sobre identificación de transgénicos, sobre la base de documentación preparada por la Dra. María Teresa Mancini. Este proyecto lleva el número 5323/F/01 y aún no ha sido tratado por la Legislatura.

Es sugestivo que mientras la Ciudad de Buenos Aires no registra avances en este tema, en otras jurisdicciones se está reconociendo el derecho elemental de saber qué estamos comiendo. En este entrega ustedes reciben dos normas recientemente aprobadas que se refieren al tema: el texto de la Ley provincial 5200 de la provincia del Chaco y la síntesis periodística del Decreto del Presidente del Brasil que ordena el rotulado de transgénicos. Con diferentes concepciones en cuanto a la forma de implementación, ambas normas coinciden en aplicar el principio elemental de que la gente tiene derecho a saber qué está comiendo.

Cartel de presentación de la película "Frankestein", protagonizada por Boris Karloff


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LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DEL CHACO SANCIONA

CON FUERZA DE LEY

LEY Nº 5200

ARTÍCULO 1º : La Provincia del Chaco garantiza y resguarda el derecho de todas las personas de tener acceso a productos alimenticios seguros, que no dañen ni atenten contra su salud ni la de sus descendientes.

Nadie podrá ser objeto de desinformación ni discriminación por el tipo de pro­ductos alimenticios que le sean suministrados.

Toda ayuda alimentaría de emergencia debe ser adecuada en términos culturales, y considerar los hábitos de consumo y las necesidades nutricionales de los beneficiarios.


ARTÍCULO 2º : Toda difusión pública o en exposición de productos alimenticios para consumo humano o animal, que al momento de su comercialización en el ámbito de la Provincia del Chaco contengan en su composición sustancias de transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGMs), deberá tener, de modo claro y preciso, la información correspondiente a: “Producto Genéticamente Modificado'', “Contiene Organismos Genéticamente Modificados" o “Alimento Resultante de Organismos Genéticamente Modificados".

La Autoridad de Aplicación llevará a cabo las acciones necesarias tendientes a que en los distintos tipos de comercios o expendios de productos alimenticios se destinen espa­cios específicos y debidamente identificados para la exhibición de los productos que correspondan a las tipificaciones apuntadas en el presente artículo.


ARTÍCULO 3º: El Poder Ejecutivo desarrollará un programa de salud y educación sobre alimentación segura, mediante una campaña pública de concientización para orientar la adopción de una dieta alimentaria saludable, con mayor énfasis en la población en riesgo y en los comedores esco­lares y comunitarios.

ARTÍCULO 4º : El Poder Ejecutivo designará la Autoridad de Aplicación dentro de los treinta días posteriores a la promulgación de la presente.


La Autoridad de Aplicación, dentro de los sesenta días posteriores a su designa­ción, reglamentará la información necesaria, apropiada, transparente, confiable y oportuna acerca de los productos alimenticios y procedimientos de producción y elaboración.


Además establecerá el régimen de responsabilidades y sanciones apropiadas para los productores, vendedores o comercializadores de alimentos, sean personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, que no cumplan con las condiciones establecidas por los artículos 1º y 2 º de esta ley.

Asimismo determinará los mecanismos de resolución de controversias que protejan los derechos de las partes potencialmente afectadas.


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25/04/2003
DECRETO REGULAMENTA ROTULAGEM DE TRANSGÊNICOS

O Diário Oficial da União publicou nesta sexta-feira (25), decreto assinado pelo presidente Luiz Inácio Lula da Silva que regulamenta a rotulagem dos alimentos transgênicos no País. Com o objetivo de garantir o direito à informação do consumidor sobre a presença de organismos geneticamente modificados, a regulamentação obriga a rotulagem de alimentos e ingredientes alimentares destinados ao consumo humano ou animal que contenham ou sejam produzidos a partir de transgênicos, com presença acima do limite de 1% do produto.

Essa regra vale tanto para produtos embalados, como os vendidos a granel ou in natura. Assim, inclui a matéria-prima, como soja ou milho, os produtos onde são utilizados, como alimentos industrializados ou rações animais, e os animais que se alimentarem delas. Deverão ser rotulados, também, produtos feitos a partir destes animais.

Os produtos feitos com a soja da safra 2003 deverão ser todos rotulados, independente da porcentagem de transgênicos, com a expressão "pode conter soja transgênica" e "pode conter ingrediente produzido a partir de soja transgênica".

Estarão isentos desta determinação apenas a soja, ou ingrediente obtido a partir dela, produzida na região que foi excluída da Medida Provisória que liberou a soja transgência do Rio Grande do Sul, ou que tenha um certificado de origem, que prove não estar contaminada.
(Com informações do Estadão Online)


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