Sabemos que la Universidad pública ha sido fuertemente dañada por la reducción de su financiamiento. Durante un período muy largo, hemos tenido muy altos índices de matrícula con un presupuesto decreciente, lo que se reflejó en la falta de mantenimiento de las instalaciones, que están en estado ruinoso.
 
En ocasiones, en el CBC compartimos aulas que tienen goteras con los gatos y perros vagabundos que se meten para protegerse del frío y de la lluvia. El hermoso edificio patrimonial que tiene Filosofía y Letras en el microcentro tiene salones en ruinas y bibliotecas que no pueden usarse por las filtraciones de los techos. En Derecho, problemas con los ascensores causaron un accidente que provocó la muerte de una alumna, y podríamos seguir.
 
Una consecuencia adicional es que no hubo un adecuado mantenimiento del equipamiento de seguridad de los laboratorios en la Facultad de Ciencias Exactas. En los últimos días algunos docentes e investigadores expresaron su preocupación por problemas de contaminación del aire en el Pabellón II de Ciudad Universitaria. Esto hizo que las autoridades de esa Facultad tomaran diversas medidas para encaminar la situación.
 
A continuación, el texto de la nota que estoy enviando al Decano de Ciencias Exactas, pidiéndole la aplicación del principio precautorio mientras dure la emergencia.
¿Qué respiraban los alquimistas en sus talleres?
 

            Aplicar el principio precautorio en Ciencias Exactas.

Sr. Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales,

Dr. Pablo Miguel Jakovskis

Querido amigo:

Quiero expresarte mi preocupación por las informaciones sobre los riesgos ambientales del Pabellón II de Ciudad Universitaria, analizadas en la reunión efectuada en ese Decanato el día 30 de mayo último. 

Más allá de los diferentes puntos de vista expresados, parece haber consenso en esa comunidad académica sobre la presunción de condiciones de insalubridad en dicho edificio. Ya sea por obras de mantenimiento y reparación para las que no hubo el presupuesto necesario, o ya fuera por prácticas inadecuadas de algunos integrantes de esa comunidad, se registraron numerosos testimonios sobre efluentes gaseosos en el interior del edificio.

En primer término, quiero expresarte mi apoyo a tu decisión de extremar los cuidados por el cumplimiento estricto de las normas de bioseguridad. Me parece que la excelencia de una casa de altos estudios no debe reflejarse solamente en la calidad científica de los productos de investigación, sino que también tiene que estar presente en los procedimientos por los cuales se llega a esos productos, incluyendo, por supuesto, la seguridad de todos los integrantes de esa comunidad académica.  

Me parece que estamos ante un caso de duda razonable que justifica la aplicación del principio precautorio, tal como lo recomiendan los organismos ambientales internacionales. Esto supone actuar durante la etapa de incertidumbre protegiendo al sector más vulnerable, que en nuestro caso son los niños y bebés que asisten a la guardería de la Facultad. Es necesario adoptar momentáneamente la hipótesis más pesimista, como si ya estuviera completamente demostrado ese riesgo. Es decir, que la falta de evidencia científica suficiente no debería ser motivo para postergar las decisiones más urgentes.

En tal sentido, creo importante recordar que todos los índices de tolerancia a la contaminación han sido establecidos sobre la base de la constitución física de un hombre adulto joven, de 70 kilos de peso. Esto se debe a que dichos índices fueron elaborados originariamente para definir niveles de exposición laboral. 

Pero un bebé no es un hombre con un peso menor. Un bebé tiene una fisiología completamente diferente de la nuestra. Por estar en la fase de crecimiento, incorpora a su organismo sustancias químicas a mayor velocidad que los adultos. En caso de desarrollarse en un ambiente contaminado, puede incorporar una mayor proporción de toxinas en relación con su peso, las que, a su vez, actúan con mayor intensidad por tratarse de un organismo con menos defensas.

Diferentes investigadores de la Facultad manifestaron su preocupación por la presencia en el aire de hidrocarburos aromáticos. Es decir, solventes tales como el tolueno o el xileno. Un breve repaso de la bibliografía toxicológica sobre estas sustancias nos muestra los riesgos de esos hidrocarburos. Se trata, por supuesto, de una simplificación hecha al sólo efecto argumental. He visto los ficheros del droguero de Química Orgánica, donde aparecen los datos de los centenares de sustancias que allí se utilizan. Muchas de ellas son tóxicas y muchas de ellas también pueden combinarse entre sí en caso de fugas de gases, generando complejos efectos de sinergia.

Sin embargo, basta con hablar solamente de los hidrocarburos aromáticos, aunque recordando que pueden no ser los únicos químicos que se respiran en pasillos y aulas del Pabellón II. Tengo que aclarar que, por tratarse de las mismas sustancias, son los mismos riesgos que corren los chicos de la calle que inhalan pegamentos:

1. Mecanismos de acción.

Los solventes al ingresar al organismo por vía inhalatoria, producen un efecto inmediato debido en primer lugar a la gran superficie capilar del sistema alveolar de los pulmones. Es un efecto parecido a la inyección intravenosa.

Químicamente, los inhalables son sustancias depresoras considerados como anestésicos. 

Los efectos devastadores neurológicos, son consecuencia de ser sustancias lipofílicas (es decir, que se combinan con las grasas) y por lo tanto son para el sistema nervioso central altamente tóxicos. No olvidemos que la mielina tiene un elevado contenido lipídico (75 %) en cuanto la membrana neuronal tiene el 45 % de lípidos. Los daños irreversibles que se producen a nivel neurológico afectan la conducta y la esfera cognitiva.

Existió una hipótesis inicial para explicar cómo funcionaba este mecanismo de inhalación de sustancias volátiles y fue el aumento de la permeabilidad de las membranas celulares del sistema nervioso central con alteración de la función neuronal.

Más recientemente la hipótesis se focalizó en la presencia de una reacción química en la entrada de los canales iónicos. 

El efecto anestésico de los hidrocarburos potencia la acción de estos neurotransmisores en sus receptores. La vía de inhalación también acentúa el riesgo tóxico ya que la absorción pulmonar evita el metabolismo hepático inmediato que se presenta en la vía digestiva. Esta es la causa por la cual las dosis capaces de toxicidad son bajas.

Desarrollan tolerancia (es decir, que pueden provocar daños sin que aparezcan síntomas) y desencadenan el síndrome de abstinencia ante la brusca suspensión.

2. Metabolismo.

 Los hidrocarburos aromáticos se eliminan solamente por metabolización hepática.

3. Daños que puede causar la inhalación. 

a- Cerebro: se ve severamente afectado por la acción de las sustancias inhalables, provocando alteraciones sensoperceptivas y psicológicas., ya que ataca la capa de mielina que recubre las células cerebrales (neuronas).

b- Corteza cerebral: la necrosis de las neuronas, por pérdida de mielina causa cambios permanentes de la personalidad, pérdida de memoria, alucinaciones y problemas de aprendizaje.

c- Cerebelo: es el centro de la mayoría de las funciones involuntarias del cuerpo. El abuso de estas sustancias afecta los nervios que controlan los movimientos motores, afecta el lenguaje, aparecen temblores, agitación motora incontrolable.

d- Nervios craneales y ópticos: El tolueno atrofia estos nervios causando problemas visuales, pudiendo llegar a la ceguera.

e- Nervio acústico: La inhalación de tolueno destruye las células que envían el sonido al cerebro pudiendo llegar a la sordera.

f- Pulmones: Produce daño pulmonar, si se los inhala calentándolos, el negro de humo que se desprende junto con los vapores, obstruye bronquios y bronquiolos produciendo la muerte por asfixia

g- Corazón: Puede producirse muerte súbita por paro cardíaco sobre todo por uso de tolueno o gas butano.

h- Hígado: Los hidrocarburos halogenados atacan los hepatocitos produciendo daño hepático irreparable.

i- Riñones: El tolueno altera la capacidad renal para eliminar ciertas sustancias y ácidos, lo que provoca la aparición de cálculos renales.

j- Médula ósea: Provocan leucemias de distinto tipo.

k- Sistema Muscular: Provocan falta de resistencia y tonicidad.

l- Medio Interno: Provocan desequilibrio electrolítico.

m- Aparato Reproductor: En el hombre, impotencia e infertilidad por azospermia u oligospermia. En la mujer, alteración del ciclo menstrual, daño ovárico, frigidez.

La muerte puede producirse por:

- Coma con depresión respiratoria

- Neumonía aspirativa

- Arritmias cardíacas, causa de "muerte súbita" (con una sola inhalación).

Exposiciones prolongadas pueden producir disfunción cerebelar y demencia.

La TAC (tomografía axial computada) evidencia en algunos casos leucoencefalomalacia (pérdida de masa cerebral).

La RMN (resonancia magnética nuclear) puede demostrar degeneración de la sustancia blanca.

4. Tratamiento.

 No existe un tratamiento específico, en general se debe:

- Retirar al afectado hacia lugar bien ventilado en espera de un traslado.

- No administrar drogas simpaticomiméticas, ya que pueden inducir la aparición de fibrilación ventricular.

- Utilizar expansores de volumen y corregir las alteraciones de la presión arterial y del ritmo cardíaco para evitar un paro.

- Lograr la oxigenación, mantenimiento de la vías aéreas permeables, controlar ritmo respiratorio, evitar paro. Asistencia respiratoria mecánica si hace falta.

- Los problemas respiratorios deben tratarse sintomáticamente

- Corregir el medio interno.

- Realizar hidratación parenteral.

- En caso de convulsiones utilizar Diazepam.

- En cuadros de alucinaciones y excitación psicomotriz severa utilizar Haloperidol. 

(Fuente: Subsecretaria de Atención de las Adicciones - Ministerio de Salud - Gobierno de la Provincia de Buenos Aires – 2003: “Aspectos químicos toxicológicos”, en  http://www.sada.gba.gov.ar/inhalables.htm).

Los datos antes enunciados se refieren a intoxicaciones severas o situaciones extremas, como las que ocurren en casos de concentración de gases para inhalar pegamentos. Sin embargo, por tratarse de las mismas sustancias, no pueden descartarse riesgos para la salud en caso de accidentes o fugas en un ambiente ya contaminado. O en caso de larga exposición, particularmente si se trata de niños o bebés.

Por eso, sugiero que mientras se mantengan las actuales condiciones de incertidumbre, y en aplicación del principio precautorio, se mude la guardería del Pabellón II a otro edificio que se encuentre en mejores condiciones ambientales.

Me indican que en el área de Deportes funciona en verano una colonia de vacaciones. Es decir, que existirían instalaciones adecuadas para mudar los chicos a un sitio que se encuentra en el interior de Ciudad Universitaria, a muy poca distancia del Pabellón II, con un gasto que supongo no será significativo, ya que esas instalaciones requerirían una adecuación mínima.

Un gran abrazo.

Antonio Elio Brailovsky


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