Los antiguos romanos
llevaban agua de buena calidad para todos (Martín Noel y Miguel Escasany:
"Acueducto romano de Segovia", mural en estación Av. de Mayo
del Subte C)
2.
¿Se distribuyó agua contaminada por la red?:
La historia de la emergencia en el
servicio de agua corriente de los últimos días no ha sido aún escrita y me
parece que la mejor forma de prevenir nuevas emergencias es analizar
exactamente qué pasó.
Como informó el sábado el diario
La Nación, el viernes participé en algunas reuniones sobre este tema.
"Mientras tanto, el gobierno nacional se interiorizó
en el asunto. Es que, según pudo saber LA NACION, desde ayer a las 18
estuvieron reunidos en el Ministerio de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos
de la Nación dos directores y técnicos del ETOSS; miembros de la Policía
Federal y de la Prefectura; el secretario de Medio Ambiente porteño, Eduardo
Epszteyn; el defensor adjunto de la ciudad de Buenos Aires, Antonio Elio
Brailovsky, y el ministro Gustavo Beliz". Agrego que también
estuvo el Subsecretario de Servicios Públicos de la Provincia de Buenos
Aires.
Me llamó la atención la ausencia
de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en
temas que hacen a la contaminación del agua. Me parece que en el futuro es
necesario integrar a la autoridad ambiental nacional en la gestión de nuestro
principal problema ambiental, que es la calidad de agua para consumo.
En los comentarios del
Subsecretario de Servicios Públicos de la Provincia semanifestó lo que creo
es un error de fondo que refuerza el descontrol en que nos encontramos.
Manifestó que "Nosotros controlamos por
resultados. Nos interesa que la empresa entregue un cierto servicio. No nos
importa cómo llega a ofrecerlo".
El control por resultados significa
que no hay nadie preocupándose de si la empresa hace las previsiones
necesarias para mantener un buen servicio en el futuro. Por el contrario, en
un servicio esencial como el agua, el estado debería controlar todo el
proceso, incluyendo, por supuesto, las inversiones necesarias para llegara
ciertos resultados en el futuro y no solamente los resultados presentes.
La preocupación que manifestaron
los integrantes del ETOSS en la reunión fue la indisciplina de la empresa
Aguas Argentina al cortar el servicio sin consultar a las autoridades. Los demás
asistentes a la reunión estábamos más preocupados por el riesgo de que se
enviara agua contaminada por la red de servicio público. Mis conclusiones son
que ese riesgo existe, más allá de la alta probabilidad de que haya ocurrido en
este episodio.
La empresa informó públicamente
que había tomado la decisión de cortar el servicio por la presencia de una
sustancia que no era tóxica pero daba mal olor al agua. Lo sugestivo es que
la empresa no lo detectó mediante un análisis químico sino a través del
olfato del profesional de guardia. Una vez comprobado que el agua tenía mal
olor (en realidad, olor a aceitunas), recorrieron con una lancha los
alrededores de la toma de agua, para comprobar la extensión de la zona
olorosa, que resultó ser bastante grande.
Sucede, sin embargo, que Aguas
Argentinas cuenta con un impresionante laboratorio, que ha certificado su
actuación mediante las normas internacionales ISO. Realiza nada menos que
500.000 (sí, medio millón) de análisis de agua al año y tiene sensores
automáticos en la planta de Palermo.
Sin embargo, todo este equipamiento
oculta dos datos fundamentales:
-
La
tecnología utilizada es la misma de finales del siglo XIX. Es
decir, un tratamiento tradicional que solamente decanta los sedimentos y
echa cloro para matar las bacterias. La única diferencia es que la
dosificación del cloro se hace por medio de una computadora en vez de
hacerlo con una botella un técnico de guardapolvo blanco y
bigotes en forma de manubrio de bicicleta. Pero, con computadoras y todo,
no se incorporaron técnicas para eliminar los contaminantes que ahora
existen y que no había a fines del siglo XIX.
-
No
hay un análisis frecuente de los principales contaminantes.
El Contrato de Concesión establece que
el concesionario deberá hacer un análisis del contenido de contaminantes
del agua del Río de la Plata. Está en el Anexo 1 del Contrato y merece una
transcripción textual:
"I)
AGUA CRUDA DE TOMA SUPERFICIAL
** Plaguicida (cada 3 meses)
** Análisis químicos + DBO + OC + HC + fenoles (cada 4 meses)
** Análisis químicos + metales pesados + fenoles + hidrocarburos +
detergentes (mensuales)
** Análisis bacteriológico (diario)
** Datos básicos; pH, turbiedad, alcalinidad (cada 2 horas)"
En otras palabras, que se toman medio
millón de muestras al año, para después analizar los contaminantes más
peligrosos una vez al mes. ¿Alguien podría explicarnos para qué
tenemos un laboratorio espectacular si se lo usa de esa manera?
Esto supone el permanente riesgo de enviar contaminantes por la red, ya
sea el caso de sustancias que no tienen olor, ya sea los días en que el
profesional de turno está resfriado.
En esta situación, hubo una
actitud de desconocimiento de las autoridades por parte de la empresa
concesionaria:
-
Por decidir
unilateralmente el corte del servicio (y tal vez haber decidido también
unilateralmente su reanudación).
-
Por haber informado públicamente
de una contaminación con hidrocarburos, lo que indujo a error a los
organismos de control, que pensaron se trataba de nafta o de gasoil.
-
Por haber negado sistemáticamente
durante un día entero a Prefectura cuál era la sustancia química que
contaminaba las tomas. Mientras tanto, Prefectura recorría la costa
tomando muestras y haciendo múltiples análisis para detectar el
contaminante.
Finalmente, lo encontraron: era un
fenol, cuyo nombre químico es 2,4, diterbutilfenol.
Las autoridades
del ETOSS manifestaron que por tratrse de un fenol, era una sustancia que no
podía afectar la salud sino sólo darle olor al agua. Al respecto, el diario
La Nación del sábado 6 de septiembre dice: "El
gerente de Calidad de Servicio del Etoss, Alejo Molinari, explicó que "los
fenoles son hidrocarburos derivados de los alcoholes. Contienen muchos subproductos,
la mayoría de los cuales no son tóxicos".
"Aclaró que algunas familias
del fenol pueden resultar tóxicas, "aunque sólo en grandes dosis".
"Lo que hay entender es que esto
es como si hubieran derramado dos gotas de perfume en un tanque con agua.
El agua tiene entonces olor, pero el problema es encontrar el perfume para
saber cuál fue y así determinar si era tóxico o no", explicó.
"Esa tarea -admitió- la puede
hacer con rapidez sólo un mago, pero si lo concreta, tal vez hasta podamos
decir quién es el fabricante del perfume."
En otras palabras, que se envió al consumo agua con una sustancia
que aún no sabían si era tóxica o no. En la mencionada reunión, le pregunté
a los profesionales de Prefectura si ellos coincidían con el ETOSS en el sentido
de que ese agua no podía traer problemas para la salud humana:
"No lo sabemos -me respondieron-.
Para eso tendríamos que hacer bioensayos específicos"
3.
Qué sabemos de los fenoles:
Los fenoles son conocidos
contaminantes del Río de la Plata. Llegan como efluentes de algunas
industriales, tales como las de plásticos, fibras sintéticas, refinerías de
petróleo, detergentes, pesticidas, pinturas, farmacéuticas, etc.
Aclaremos que los fenoles "no
son eliminados por los procesos convencionales de tratamiento".
("Río de la Plata, calidad de las
aguas: franja costera sur". AGOSBA, OSN, SIHN, Buenos Aires,
1992). Es decir, que el agua que llega al público tiene la misma concentración
de fenoles que el agua del río que se capta para tratar.
Se trata de una muy amplia familia
de sustancias químicas. Es decir, que hay muchos fenoles. Sin embargo, los
libros de toxicología los tratan de conjunto, lo que sugiere que sus efectos
sobre la salud humana son semejantes. Veamos, por de pronto, lo que dice la
"Guía de respuesta a emergencias con
materiales peligrosos", editada por Gendarmería Nacional
Argentina y el Centro de Información Química para Emergencias, Buenos Aires,
2001 (También puede consultarse por Internet).
Sobre los fenoles dice: "Tóxico;
la inhalación, ingestión o contacto del material con la piel puede causar
lesiones severas o la muerte". (...) Es decir, no sólo el feo
olor del que nos hablaron los encargados de controlar a Aguas Argentinas.
Sobre cómo actuar con personas
contaminadas, indica: "En caso de contacto con la
sustancia, enjuagar inmediatamente la piel o los ojos con agua corriente por
lo menos durante 20 minutos". Por supuesto, sólo si el agua
corriente no contiene fenoles.
En cuanto al mecanismo fisiológico
por el que dañan la salud y pueden causar la muerte, la bibliografía
corriente indica que pueden producir cianosis, ya que transforman la
hemoglobina de la sangre en metahemoglobina. De este modo, este componente
esencial de la sangre pierde su capacidad de transportar oxígeno a los
tejidos. (Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES):, "Curso
de Formación Continuada en Medicina de Urgencias" ,
textos disponibles en Internet).
Un libro sobre prevención de
la contaminación dice:
"El
fenol es un producto cáustico perjudicial. Puede penetrar en el organismo por
vía cutánea, por inhalación y accidenalmente por ingestión. Ejerce a la
vez una acción local sobre las mucosas y una acción general sobre el
organismo.
INTOXICACIONES AGUDAS:
-
Acción sobre la piel
y las mucosas. El fenol provoca lesiones
locales cuya gravedad es función del tiempo de contacto o de la
concentración de las soluciones empleadas. Pueden ir hasta la gangrena fénica.
-
Acción por ingestión.
La muerte puede sobrevenir en un lapso de tiempo generalmente bastante
corto por síncope respiratorio.
INTOXICACIONES CRÓNICAS:
La absorción de fenol en pequeñas
dosis de forma repetida puede provocar trastornos digestivos, irritación de
las vías respiratorias y trastornos nerviosos (vértigos). Estos síntomas
son conocidos bajo el nombre de "marasma fénico". Pueden estar
acompañados de manifestaciones cutáneas (eritemas, eczemas, etc.)" (Villalón,
Antonio y Monclús, Antonio: "Contaminación
ambiental, causas y valoración", Ed,
JIMS, Barcelona, 1974).
Un manual de toxicología de
urgencia recomienda para buscar las sustancias con las que puedan haberse
intoxicado los pacientes: "e)
Ensayos Cromáticos:
4) Reacción con Cloruro férrico: para fenoles" ("Toxicología
Química y Legal: Guía de Seminarios", Universidad de La
Plata). Es decir, que se trata de un intoxicación lo suficientemente
frecuente como para aparecer en los manuales de urgencias.
Sintetizando: el Presidente del ETOSS,
Dr. Miguel Saiegh, dijo que los fenoles no traían problemas a la salud, pero
la gente de Prefectura respondió que no podían saberlo hasta no hacer
bioensayos. Por su parte, los libros los indican como sustancias tóxicas, que
pueden alterar la hemoglobina de la sangre y producir cianosis, y
eventualmente la muerte.
Si leemos el anexo del decreto
vigente, que reglamenta la ley de Residuos Peligrosos, en lo que hace a la
calidad del agua que se vaya a tratar para consumo humano, vemos que se
tiene en cuenta la presencia de este tóxico. Es decir, que se califica a
los fenoles como residuos peligrosos. Allí dice que el agua que entra en la
planta potabilizadora no puede tener más de 2 microgramos por cada litro de
agua (un microgramo es la milésima parte de un gramo). Es interesante
comparar con los valores guía para otros tóxicos conocidos, porque se
admiten hasta 100 microgramos por litro de cianuro, 50 de arsénico, pero
solamente 2 de fenol. Es decir, que las normas vigentes consideran al fenol
como más peligroso que el cianuro o el arsénico, porque lo admiten en una
proporción mucho menor. (Decreto
831/93
- Anexo II Tabla 1)
(Decreto Reglamentario de la Ley 24.051 sobre régimen de desechos
peligrosos, Niveles guia de calidad de agua para fuentes de agua de bebida
humana con tratamiento convencional.)
Aclaremos
que el mencionado estudio sobre el Río de la Plata que aún 2 microgramos
de fenol por litro de agua es demasiado y recomiendan sólo 1 microgramo por
litro de agua.
Durante
la última emergencia, el personal de la Prefectura Naval Argentina realizó
un muestreo en diferentes puntos del Río de la Plata en busca de fenoles.
Los encontraron en niveles de 0,24 miligramos por litro. Si hacemos la
conversión de unidades, esto equivale a 240 microgramos por litro. Es
decir, 100 veces (¡o sea el 10 mil por ciento!) de los valores admitidos
para poder tratar el agua para consumo. El máximo fue hallado en Canal
Arias y Río Luján, con 200 veces los valores admitidos. Este valor es
inclusive superior al encontrado históricamente en la desembocadura del
Riachuelo.
La
pregunta es si esperaron a que los niveles de contaminación bajaran de 240
microgramos por litro a solamente 2, como fija la Ley de Residuos
Peligrosos, o si autorizaron a captar y tratar agua que no estaba en
condiciones de ser potabilizada. Las declaraciones en el sentido de que los
fenoles no son tóxicos sugieren lo segundo.
¿Alguien
decidió que el concesionario para el abastecimiento de agua potable a la Ciudad
de Buenos Aires no cumpliera con la Ley de Residuos Peligrosos? ¿Alguien lo
autorizó a enviar residuos peligrosos por la red de servicio público? ¿Nos
podrían explicar las razones?
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