Quiero expresarles mi preocupación por todos los hechos asociados con el inverosímil corte de agua de los últimos días. Esta situación ha dejado al descubierto niveles increíbles de irresponsabilidad y descuido en la mayor parte de las personas vinculadas un servicio tan vital como el agua.
 
1. Una sola toma para 6 millones de personas:
 
Lo primero es el propio diseño del sistema de aprovisionamiento, adecuado para las condiciones de un siglo atrás, pero que plantea situaciones de una gran vulnerabilidad en este momento. Basta con recordar que se abastece de agua a 6 millones de personas con una sola planta potabilizadora (la que está en Palermo) que tiene una única toma en el río. En todo el mundo, las grandes ciudades tratan de equilibrar los riesgos con varias plantas menores en vez de concentrarlos en una única planta potabilizadora.
 
En un caso de contaminación del Río de la Plata (como ocurrió el otro día) o de un accidente o un atentado contra la toma de agua, 6 millones de personas se quedan sin agua sin que haya nada previsto para una emergencia de esa índole.
 
Cuando trabajamos en la evaluación del impacto ambiental de diferentes proyectos, siempre nos preguntamos: ¿cuál es el peor accidente posible? Y a continuación: ¿de qué manera nos preparamos para enfrentarlo si sucede?
 
En el caso del abastecimiento de agua a Buenos Aires, el peor accidente posible podría ser la destrucción de la toma de agua. Para la eventualidad de un atentado terrorista, la Prefectura mantiene un guardacostas en custodia permanente. Pero supongamos la eventualidad de un buque sin gobierno (por rotura del timón, por ejemplo) que se estrellase contra la toma de agua. En ese caso estaríamos varias semanas sin agua corriente hasta que se pudiera reparar la toma. Si varias horas provocaron el caos que acabamos de vivir, tratemos de imaginar el efecto de varias semanas sin agua para 6 millones de personas.
 
Un accidente de esa índole no es para nada improbable. Basta con mirar las cartas náuticas del Río de la Plata y los avisos a los navegantes para contar 36 barcos hundidos en la zona costera del Río de la Plata, próxima a Buenos Aires. En su mayor parte son chatas areneras que navegan muy cerca de la costa y que suelen tener un mantenimiento técnico muy precario y algunos de sus timoneles abusan del alcohol. Con más de 40 metros de largo y su carga pesadísima, la colisión de una de esas chatas puede destruir completamente nuestra única toma de agua.
 
Para peor, las perforaciones para toma de aguas subterráneas existentes en el Gran Buenos Aires están siendo cegadas por la empresa concesionaria, a medida que se reemplaza la fuente subterránea por agua del Río de la Plata. Una cosa es cambiar la manguera de lugar, si se obtiene una fuente de mejor calidad. Otra es destruir esos pozos (que además son una propiedad pública) sin ninguna necesidad de hacerlo, con lo cual se destruye una posibilidad de obtener agua en caso de una grave emergencia.
 
Está claro que necesitamos una o varias tomas de agua alternativas. Por una parte, hay que mantener siempre en condiciones de uso a los pozos de captación de agua subterránea. Por supuesto, en el caso de que se los use para hacer frente a una emergencia, hay que advertir a la población que se está enviando agua de menor calidad y qué precauciones deben tomarse en ese caso.
 
Pero además, es necesario construir una o más tomas de agua adicionales sobre el Río de la Plata. Sería deseable que estuvieran lo más alejadas posible de la única toma actualmente en uso. Para el caso de una eventual mancha de contaminación que rodeara la toma, si se dispone de una toma alternativa se aumentan las probabilidades de captar agua limpia. Vale la pena aclarar que se trata de una inversión importante, pero muy pequeña si se la compara con las ganancias que la empresa concesionaria remitió al exterior desde que se hizo cargo del servicio público.
 
 
Los antiguos romanos llevaban agua de buena calidad para todos (Martín Noel y Miguel Escasany: "Acueducto romano de Segovia", mural en estación Av. de Mayo del Subte C)
 
2. ¿Se distribuyó agua contaminada por la red?:
 
La historia de la emergencia en el servicio de agua corriente de los últimos días no ha sido aún escrita y me parece que la mejor forma de prevenir nuevas emergencias es analizar exactamente qué pasó.
 
Como informó el sábado el diario La Nación, el viernes participé en algunas reuniones sobre este tema. "Mientras tanto, el gobierno nacional se interiorizó en el asunto. Es que, según pudo saber LA NACION, desde ayer a las 18 estuvieron reunidos en el Ministerio de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos de la Nación dos directores y técnicos del ETOSS; miembros de la Policía Federal y de la Prefectura; el secretario de Medio Ambiente porteño, Eduardo Epszteyn; el defensor adjunto de la ciudad de Buenos Aires, Antonio Elio Brailovsky, y el ministro Gustavo Beliz". Agrego que también estuvo el Subsecretario de Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires.
 
Me llamó la atención la ausencia de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en temas que hacen a la contaminación del agua. Me parece que en el futuro es necesario integrar a la autoridad ambiental nacional en la gestión de nuestro principal problema ambiental, que es la calidad de agua para consumo.
 
En los comentarios del Subsecretario de Servicios Públicos de la Provincia semanifestó lo que creo es un error de fondo que refuerza el descontrol en que nos encontramos. Manifestó que "Nosotros controlamos por resultados. Nos interesa que la empresa entregue un cierto servicio. No nos importa cómo llega a ofrecerlo".
 
El control por resultados significa que no hay nadie preocupándose de si la empresa hace las previsiones necesarias para mantener un buen servicio en el futuro. Por el contrario, en un servicio esencial como el agua, el estado debería controlar todo el proceso, incluyendo, por supuesto, las inversiones necesarias para llegara ciertos resultados en el futuro y no solamente los resultados presentes.
 
La preocupación que manifestaron los integrantes del ETOSS en la reunión fue la indisciplina de la empresa Aguas Argentina al cortar el servicio sin consultar a las autoridades. Los demás asistentes a la reunión estábamos más preocupados por el riesgo de que se enviara agua contaminada por la red de servicio público. Mis conclusiones son que ese riesgo existe, más allá de la alta probabilidad de que haya ocurrido en este episodio.
 
La empresa informó públicamente que había tomado la decisión de cortar el servicio por la presencia de una sustancia que no era tóxica pero daba mal olor al agua. Lo sugestivo es que la empresa no lo detectó mediante un análisis químico sino a través del olfato del profesional de guardia. Una vez comprobado que el agua tenía mal olor (en realidad, olor a aceitunas), recorrieron con una lancha los alrededores de la toma de agua, para comprobar la extensión de la zona olorosa, que resultó ser bastante grande.
 
Sucede, sin embargo, que Aguas Argentinas cuenta con un impresionante laboratorio, que ha certificado su actuación mediante las normas internacionales ISO. Realiza nada menos que 500.000 (sí, medio millón) de análisis de agua al año y tiene sensores automáticos en la planta de Palermo.
 
Sin embargo, todo este equipamiento oculta dos datos fundamentales:
"I) AGUA CRUDA DE TOMA SUPERFICIAL
** Plaguicida (cada 3 meses)
** Análisis químicos + DBO + OC + HC + fenoles (cada 4 meses)
** Análisis químicos + metales pesados + fenoles + hidrocarburos + detergentes (mensuales)
** Análisis bacteriológico (diario)
** Datos básicos; pH, turbiedad, alcalinidad (cada 2 horas)"
En otras palabras, que se toman medio millón de muestras al año, para después analizar los contaminantes más peligrosos una vez al mes. ¿Alguien podría explicarnos para qué tenemos un laboratorio espectacular si se lo usa de esa manera?
 
Esto supone el permanente riesgo de enviar contaminantes por la red, ya sea el caso de sustancias que no tienen olor, ya sea los días en que el profesional de turno está resfriado.
 
En esta situación, hubo una actitud de desconocimiento de las autoridades por parte de la empresa concesionaria:
  • Por decidir unilateralmente el corte del servicio (y tal vez haber decidido también unilateralmente su reanudación).
  • Por haber informado públicamente de una contaminación con hidrocarburos, lo que indujo a error a los organismos de control, que pensaron se trataba de nafta o de gasoil.
  • Por haber negado sistemáticamente durante un día entero a Prefectura cuál era la sustancia química que contaminaba las tomas. Mientras  tanto, Prefectura recorría la costa tomando muestras y haciendo múltiples análisis para detectar el contaminante. 
Finalmente, lo encontraron: era un fenol, cuyo nombre químico es 2,4, diterbutilfenol.
 
Las autoridades del ETOSS manifestaron que por tratrse de un fenol, era una sustancia que no podía afectar la salud sino sólo darle olor al agua. Al respecto, el diario La Nación del sábado 6 de septiembre dice: "El gerente de Calidad de Servicio del Etoss, Alejo Molinari, explicó que "los fenoles son hidrocarburos derivados de los alcoholes. Contienen muchos subproductos, la mayoría de los cuales no son tóxicos".

"Aclaró que algunas familias del fenol pueden resultar tóxicas, "aunque sólo en grandes dosis".

"Lo que hay entender es que esto es como si hubieran derramado dos gotas de perfume en un tanque con agua. El agua tiene entonces olor, pero el problema es encontrar el perfume para saber cuál fue y así determinar si era tóxico o no", explicó.

"Esa tarea -admitió- la puede hacer con rapidez sólo un mago, pero si lo concreta, tal vez hasta podamos decir quién es el fabricante del perfume."

En otras palabras, que se envió al consumo agua con una sustancia que aún no sabían si era tóxica o no. En la mencionada reunión, le pregunté a los profesionales de Prefectura si ellos coincidían con el ETOSS en el sentido de que ese agua no podía traer problemas para la salud humana:

"No lo sabemos -me respondieron-. Para eso tendríamos que hacer bioensayos específicos"

3. Qué sabemos de los fenoles:
 
Los fenoles son conocidos contaminantes del Río de la Plata. Llegan como efluentes de algunas industriales, tales como las de plásticos, fibras sintéticas, refinerías de petróleo, detergentes, pesticidas, pinturas, farmacéuticas, etc.
 
Aclaremos que los fenoles "no son eliminados por los procesos convencionales de tratamiento". ("Río de la Plata, calidad de las aguas: franja costera sur". AGOSBA, OSN, SIHN, Buenos Aires, 1992). Es decir, que el agua que llega al público tiene la misma concentración de fenoles que el agua del río que se capta para tratar.
 
Se trata de una muy amplia familia de sustancias químicas. Es decir, que hay muchos fenoles. Sin embargo, los libros de toxicología los tratan de conjunto, lo que sugiere que sus efectos sobre la salud humana son semejantes. Veamos, por de pronto, lo que dice la "Guía de respuesta a emergencias con materiales peligrosos", editada por Gendarmería Nacional Argentina y el Centro de Información Química para Emergencias, Buenos Aires, 2001 (También puede consultarse por Internet).
 
Sobre los fenoles dice: "Tóxico; la inhalación, ingestión o contacto del material con la piel puede causar lesiones severas o la muerte". (...) Es decir, no sólo el feo olor del que nos hablaron los encargados de controlar a Aguas Argentinas.
 
Sobre cómo actuar con personas contaminadas, indica: "En caso de contacto con la sustancia, enjuagar inmediatamente la piel o los ojos con agua corriente por lo menos durante 20 minutos". Por supuesto, sólo si el agua corriente no contiene fenoles.
 
En cuanto al mecanismo fisiológico por el que dañan la salud y pueden causar la muerte, la bibliografía corriente indica que pueden producir cianosis, ya que transforman la hemoglobina de la sangre en metahemoglobina. De este modo, este componente esencial de la sangre pierde su capacidad de transportar oxígeno a los tejidos. (Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES):, "Curso de Formación Continuada en Medicina de Urgencias" , textos disponibles en Internet).
 
Un libro sobre prevención  de la contaminación dice:
 
"El fenol es un producto cáustico perjudicial. Puede penetrar en el organismo por vía cutánea, por inhalación y accidenalmente por ingestión. Ejerce a la vez una acción local sobre las mucosas y una acción general sobre el organismo.
 
INTOXICACIONES AGUDAS:
  • Acción sobre la piel y las mucosas. El fenol provoca lesiones locales cuya gravedad es función del tiempo de contacto o de la concentración de las soluciones empleadas. Pueden ir hasta la gangrena fénica.
  • Acción por ingestión. La muerte puede sobrevenir en un lapso de tiempo generalmente bastante corto por síncope respiratorio.
INTOXICACIONES CRÓNICAS:
 
La absorción de fenol en pequeñas dosis de forma repetida puede provocar trastornos digestivos, irritación de las vías respiratorias y trastornos nerviosos (vértigos). Estos síntomas son conocidos bajo el nombre de "marasma fénico". Pueden estar acompañados de manifestaciones cutáneas (eritemas, eczemas, etc.)" (Villalón, Antonio y Monclús, Antonio: "Contaminación ambiental, causas y valoración", Ed, JIMS, Barcelona, 1974).
 
Un manual de toxicología de urgencia recomienda para buscar las sustancias con las que puedan haberse intoxicado los pacientes: "e) Ensayos Cromáticos: 4) Reacción con Cloruro férrico: para fenoles" ("Toxicología Química y Legal: Guía de Seminarios", Universidad de La Plata). Es decir, que se trata de un intoxicación lo suficientemente frecuente como para aparecer en los manuales de urgencias.

Sintetizando: el Presidente del ETOSS, Dr. Miguel Saiegh, dijo que los fenoles no traían problemas a la salud, pero la gente de Prefectura respondió que no podían saberlo hasta no hacer bioensayos. Por su parte, los libros los indican como sustancias tóxicas, que pueden alterar la hemoglobina de la sangre y producir cianosis, y eventualmente la muerte.
 
Si leemos el anexo del decreto vigente, que reglamenta la ley de Residuos Peligrosos, en lo que hace a la calidad del agua que se vaya a tratar para consumo humano, vemos que se tiene en cuenta la presencia de este tóxico. Es decir, que se califica a los fenoles como residuos peligrosos. Allí dice que el agua que entra en la planta potabilizadora no puede tener más de 2 microgramos por cada litro de agua (un microgramo es la milésima parte de un gramo). Es interesante comparar con los valores guía para otros tóxicos conocidos, porque se admiten hasta 100 microgramos por litro de cianuro, 50 de arsénico, pero solamente 2 de fenol. Es decir, que las normas vigentes consideran al fenol como más peligroso que el cianuro o el arsénico, porque lo admiten en una proporción mucho menor. (Decreto 831/93 - Anexo II Tabla 1) (Decreto Reglamentario de la Ley 24.051 sobre régimen de desechos peligrosos, Niveles guia de calidad de agua para fuentes de agua de bebida humana con tratamiento convencional.)
 
Aclaremos que el mencionado estudio sobre el Río de la Plata que aún 2 microgramos de fenol por litro de agua es demasiado y recomiendan sólo 1 microgramo por litro de agua.

Durante la última emergencia, el personal de la Prefectura Naval Argentina realizó un muestreo en diferentes puntos del Río de la Plata en busca de fenoles. Los encontraron en niveles de 0,24 miligramos por litro. Si hacemos la conversión de unidades, esto equivale a 240 microgramos por litro. Es decir, 100 veces (¡o sea el 10 mil por ciento!) de los valores admitidos para poder tratar el agua para consumo. El máximo fue hallado en Canal Arias y Río Luján, con 200 veces los valores admitidos. Este valor es inclusive superior al encontrado históricamente en la desembocadura del Riachuelo.

La pregunta es si esperaron a que los niveles de contaminación bajaran de 240 microgramos por litro a solamente 2, como fija la Ley de Residuos Peligrosos, o si autorizaron a captar y tratar agua que no estaba en condiciones de ser potabilizada. Las declaraciones en el sentido de que los fenoles no son tóxicos sugieren lo segundo.

¿Alguien decidió que el concesionario para el abastecimiento de agua potable a la Ciudad de Buenos Aires no cumpliera con la Ley de Residuos Peligrosos? ¿Alguien lo autorizó a enviar residuos peligrosos por la red de servicio público? ¿Nos podrían explicar las razones?


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