Poco a poco y con gran retraso vamos armando las piezas de un rompecabezas que hubo voluntad de ocultar por razones políticas y económicas. Se trata de la pérdida de combustible que afecta el subsuelo de la terminal A de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
 
Como informáramos oportunamente, la ruptura de una cañería operada por la empresa Shell produjo una importante pérdida de combustible que contamina los suelos y el agua subterránea y pone en peligro la seguridad de la estación aérea.
 
Agregamos que el incidente se descubrió en el mes de mayo del 2002. Por la inacción de la empresa petrolera, el concesionario de los aeropuertos efectuó la denuncia al Organismo Regulador de los Aeropuertos (ORSNA) recién en diciembre y se ocultó la información para no reducir la operación del aeropuerto en la temporada alta de fin de año. La empresa petrolera declaró una pérdida de 1 millón 700 mil litros de nafta de aviación, cifra que no pudo ser comprobada por otras fuentes.
 
A nadie se le ocurrió sancionar al concesionario por esta falta gravísima de no informar a las autoridades de un hecho que pudo poner en peligro las vidas de los pasajeros y el personal y la seguridad de las instalaciones. 
 
Tampoco se informó a la opinión pública ni a las aerolíneas extranjeras que operan en Ezeiza, las que tal vez tengan un criterio más estricto que nuestras autoridades en materia de seguridad aeroportuaria.
 
El modo en que se descubrió la pérdida tiene mucho de espectacular: apareció combustible en el piso y en las paredes de la sala de calderas del subsuelo de esa terminal aérea. Es decir, en el peor sitio posible en términos de riesgo. La situación bordeó el desastre en varias oportunidades.
 
Hemos pedido informes a diversos organismos públicos, algunos de los cuales demoraron su respuesta más allá de lo razonable. A medida que esos informes van llegando se los estamos enviando a ustedes.
 
Entre esta entrega ustedes reciben copia de una nota enviada por la Secretaría de Energía al Organismo Regulador de los Aeropuertos. Como verán, se trata de una obra maestra de ambigüedad. Un asustado funcionario tiene que explicar que no hay ningún peligro y que se queden todos tranquilos, pero al mismo tiempo dice que, si se comete el menor error, pueden volar todos en cualquier momento.
 
Aclaremos algunas cuestiones desde lo estrictamente ambiental:
Las explicaciones exceden lo ambiental y tal vez estén destinadas a proteger al concesionario de los aeropuertos, la empresa Aeropuertos Argentina 2000, cuyo propietario se encuentra prófugo de la Justicia y con la captura pedida a Interpol.
 
Sucede que esa empresa dejó de pagarle al Estado el canon que tenía que pagar como concesionario por usar los aeropuertos. Debe nada menos que 380 millones de dólares y el gobierno anterior, en vez de desalojarlo de una vez (como harían con cualquiera de nosotros que no pagara el alquiler) lo premió reduciéndole el canon futuro a algo así como la mitad.
 
El principal argumento que usó el concesionario para no pagar el canon fue que dijo que había tenido que gastar mucho dinero para hacer la remediación ambiental de los aeropuertos. Esta situación de Ezeiza demuestra que no la hicieron. Un millón 700 mil litros de combustible no se pierden en pocos meses sin que su dueño lo advierta. Se trata de una pérdida que fue produciéndose a lo largo de muchos años y que el concesionario tuvo que haber advertido si hubiera efectuado la remediación ambiental.
 
Es decir, que esa remediación no sólo no se hizo sino que el concesionario ni siquiera se preocupó por ver en qué condiciones de seguridad estaban los aeropuertos que se le habían confiado.
 
Un engaño de muchos millones de dólares es, claramente, motivo suficiente para rescindir ese contrato, uno de los más escandalosos en la increíble historia de las privatizaciones en la Argentina.
 
Cuando nosotros informamos públicamente de la existencia de esta contaminación, fueron muy pocos los medios de prensa y los dirigentes políticos que se dieron por enterados. Sucede que el concesionario de los aeropuertos maneja un importante multimedio y realiza una gran inversión publicitaria en muchos medios de prensa. Se especializa en publicitar en la mayor parte de los programa de denuncias y escándalos que existen.
 
Esto le asegura, por una parte, que esos programas no tomarán las denuncias en su contra. En estos años, hemos tenido una amplia experiencia en medios de comunicación que se negaron a tomar denuncias contra anunciantes actuales o potenciales.
 
Pero además, esa presencia mediática le permite intimidar a aquellos dirigentes políticos que cuestionen a la empresa. Pocos se atreven a cuestionar a un poder mediático que puede destruir en media hora la reputación de toda una vida.
 
Tal vez ésta sea la explicación del manto de silencio que rodea las enormes irregularidades cometidas por esta empresa.
 
Al mismo tiempo, en un momento en que el Presidente de la Nación pidió que se estudiara la posible rescisión de este contrato, ¿sabe el Presidente que tiene sobrados motivos ambientales para rescindirlo?
 
Sería bueno que todos los particulares y funcionarios que tienen antecedentes de este desastre ambiental le acercaran al Presidente la información que necesita para tomar esa decisión.
 
Galileo Chini: "La caída de Icaro", óleo, Roma, 1907, Colección Privada.

Ministerio de Economía

Secretaría de Energía

Subsecretaría de Combustible

Buenos Aires, 4 de febrero de 2003.

Nota SSC Nº 102

Ref. Nota –S01: 0020332/2002

Señor Gerente de Aeropuertos del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos

Arq. Luis CUYET

Me dirijo a usted con relación a su nota G.A. Nº 63-02, vinculada con la filtración de combustible JP1 ocurrida en dependencias del Aeropuerto internacional de Ezeiza, originada por la rotura de una cañería Subterránea de alimentación operada por la empresa SHELL CAPSA.

De acuerdo con lo solicitado en el último párrafo de su nota, el suscripto dispuso que personal técnico dependiente de esta Subsecretaría tomará intervención en el caso, y concurriera al lugar de los hechos a fin de evaluar ‘in situ’ las posibles causas del incidente, el actual estado de situación de las áreas afectadas y las medidas adoptadas para la remediación de la contaminación hidrogeológica que produjera el combustible derramado.

Previo a ello, y a efectos de contar con el mayor caudal de información posible, se requirió a SHELL CAPSA la presentación de documentación con los antecedentes de lo actuado por dicha empresa a partir del día 12 de mayo de 2002, fecha en la que se detectó al afloramiento del combustible, en un recinto cerrado ubicado aproximadamente seis (6) metros por debajo del nivel de suelo, utilizado como sala de máquinas.

Una vez analizada la documentación técnica presentada por la citada petrolera, el día 10 del corriente el personal designado se hizo presente en el lugar y, conjuntamente con representantes de ese organismo, de la Fuerza Aérea Argentina de ‘Aeropuertos Argentina 2000’ y de SHELL CAPSA, se llevó a cabo una pormenorizada evaluación de las instalaciones.

Como resultado de lo anteriormente señalado, surge el informe técnico producido por los funcionarios interviniente, del cual se extraen las consideraciones y conclusiones que se detallan en la presente.

Es de señalar que el derrame ocurrido, que por su extensión y volumen afectó el subsuelo de la Plataforma de Terminal A, determinó asimismo, como es de vuestro conocimiento, el afloramiento del combustible en el recinto interno precitado donde funciona la sala de máquinas, lo cual generó riesgos cuya potencialidad está relacionada con el grado de contaminación producido, las zonas afectadas, las medidas de acción directas implementadas y las preventivas adoptadas.

La depresión de las napas, la extracción del producto a través de los sistemas de recuperación y la disminución paulatina del volumen recuperado, constituyen indicios que permiten vislumbrar que el sistema está adecuadamente encaminado a lograr una solución satisfactoria, al ir disminuyendo el producto retenido en el subsuelo. La recuperación del producto debe continuar, hasta que haya certeza que el mismo no configure ningún tipo de riesgo.

Al respecto es de señalar que el combustible subyacente bajo superficie no constituye, en tal situación y en las condiciones informadas, un riesgo de incendio y/o explosión, en razón de no reunir simultáneamente los tres componentes básicos que pueden generar una reacción en cadena que permita la ignición del producto contenido gases ocluidos y/o vapores generados, comburente (aire) en concentración adecuada y calor necesario a punto caliente que permita la existencia de energía suficiente para encender una mezcla explosiva. Sí en cambio, es necesario tener en cuenta en caso de efectuar excavaciones o producirse roturas en el pavimento, adoptar precauciones, instrumentando las prevenciones correspondientes por la posibilidad de emanaciones gaseosas.

Debe prestarse suma atención a los espacios confinados situados bajo el nivel del terreno donde se encuentra la sala de máquinas, calderas, equipos, etc. otros habitáculos existentes y los túneles de interconexión, por la posibilidad de futuros afloramientos, de no completarse la recuperación del hidrocarburo remanente que pudiera no haber sido aspirado por el sistema de contención y fluya a través de nuevas filtraciones por variación de la napa freática. 

Por tal motivo, es necesario adoptar medidas de prevención que alerten o den aviso temprano sobre la presencia de gases en cualquiera de los recintos confinados señalados precedentemente, hasta tanto haya certeza de la inexistencia del hidrocarburo. Para ello debe contarse con detectores localizados que ante la presencia de concentraciones mínimas que puedan generar mezclas explosivas alerten sobre la presencia de las mismas, a los efectos de que puedan adoptarse todas las medidas de acción directa que el caso impone, en función de un rol de emergencia que puntualiza los pasos y acciones a seguir.

El informe presentado expresa que el citado recinto cuenta con ventilación, la misma no se considera adecuada ante la posibilidad de la existencia de vapores combustibles, debiendo contarse con un sistema de ventilación  forzada en dicho recinto lugar donde apareció el afloramiento de combustible, por ser el complemento que permite, ante la presencia de gases combustibles, su extracción inmediata, favoreciendo con ello además la renovación del aire ambiente, con lo cual se minimiza o elimina la formación de mezclas explosivas.

Si bien el origen de las pérdidas estuvo localizado en las instalaciones operadas por SHELL CAPSA, no puede descartarse la posibilidad de que existan aportes provenientes de instalaciones similares, pertenecientes a otras empresas que operan en el lugar. Por ello  resulta necesario exigir la realización de pruebas de hermeticidad de las mencionadas instalaciones, a efectos de determinar si las mismas son herméticas.

Es importante además realizar un inventario de la ubicación y estado de todas las instalaciones superficiales y subterráneas que se utilizaron históricamente para el almacenaje y distribución de hidrocarburos, pertenecientes a todas las empresas que operan en el lugar.

La compañía SHELL CAPSA tiene instrumentado un programa que contempla nuevas perforaciones para recuperación de líquidos y aireación del suelo, que puede considerarse abarcativa del área afectada, ajustándose a lo que el caso en cuestión requiere, conforme a los estudios realizados.

En función de lo precedentemente explicitado corresponde efectuar las siguientes recomendaciones:

Ø      Debe continuarse con el control de mezcla explosiva en el lugar de la filtración, independientemente de los resultados de los muestreos efectuados hasta la fecha, a través de tomas periódicas que permitan confirmar que el ambiente se encuentra libre de gases, instruyendo además a todos los que operen en la sala de máquinas sobre el procedimiento que debe seguirse en caso de emergencias, colocando además carteles de advertencia, prevención y/o peligro.

Ø      Como defensa activa deben mantenerse en forma permanente equipos de extinción, ya sean extintores portátiles y/o rodantes, con la capacidad y autonomía suficientes en función de la carga de fuego estimada, contando con el producto extintor adecuado, conforme lo establece la Norma IRAM correspondiente.

Ø      Como una medida de prevención, deben determinarse los puntos críticos el sistema de abastecimiento y establecer un programa de control y seguimiento compartiéndose el criterio de establecer una frecuencia anual de realización de pruebas de hermeticidad de todas las instalaciones subterráneas para el abastecimiento de combustibles de aeronaves, operadas por las empresas allí ubicadas (YPF S.A., SHELL CAPSA, Y ESSO SRL). Dichas pruebas deberán ser certificadas por una empresa auditora de seguridad, registrada en la SECRETARIA DE ENERGIA en los términos de la Resolución S.E. Nº 404/94.

Ø      A los efectos de verificar y dictaminar el grado de resistencia del piso de la pista en función de las características del servicio que sobre ella se preste, deben  efectuarse estudios de compactación del suelo, en toda la zona afectada mediante compañías especializadas en el estudio de suelos, conforme los requerimientos que fije la Autoridad de aplicación que corresponda.

Como conclusión general se considera que en la medida que se cumplimente el programa estructurado, las recomendaciones formuladas y se efectúen los controles correspondientes, el riesgo involucrado se minimiza y con ellos la posibilidad de generación de alguna emergencia.

Ing. José Alberto Suárez Lynch

(Subsecretario de Combustibles)

Mayor Julio César Avegggio

(Oficial de Seguridad Ambiental)


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