Estamos en los últimos meses de nuestra gestión en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. La Legislatura de la Ciudad acaba de abrir el registro de postulantes para el cargo de Defensor del Pueblo y sus Adjuntos.
 
La pregunta es si esto va a ser oportunidad para un debate sobre qué quiere la sociedad que se haga con el organismo o si va a ser un mero reparto de cargos entre los partidos políticos. Sin duda que los acuerdos parlamentarios son un elemento decisivo en un régimen democrático. La cuestión es si esos acuerdos son suficientes para definir una institución de esta envergadura, o si el pueblo podrá opinar acerca de quienes deberán defenderlo en los próximos cinco años.
 
Sería bueno que esta renovación de cargos fuera acompañada de un debate ciudadano. ¿Están de acuerdo los vecinos con el modo en que funcionó hasta ahora la Defensoría del Pueblo? ¿Qué aspectos reforzarían y cuáles modificarían?
 
¿Queremos un Defensor que solamente recomiende cosas? ¿O alguien que juegue un rol mucho más enérgico? ¿Se tiene que parecer al suave ombusdman sueco o al duro tribuno de la plebe de la antigua Roma? Vale la pena hablar un poco de las diferencias entre uno y otro:
¿Cuál debe ser la relación del Defensor del Pueblo con el poder político de turno? ¿Es bueno que pertenezca al mismo partido político que el Jefe de Gobierno? ¿De qué modo preservar su independencia? ¿Cómo evaluar la calidad de su gestión? ¿Por una mera estadística o usando también criterios cualitativos? ¿Qué modalidad de relación tiene que existir entre el Defensor Titular y los Defensores Adjuntos?
 
Y, por supuesto, ¿cómo seleccionar a las personas más idóneas? ¿Por elecciones, como se propone a menudo? ¿Por concurso público, como ocurre en Ciudad de Neuquén? ¿Por acuerdo entre los distintos bloques partidarios de la Legislatura, como se hace en la Ciudad de Buenos Aires? ¿En representatividad del principal partido de oposición, como ocurre en la Ciudad de La Plata?
 
¿O por algún otro procedimiento diferente de estos?
 
Para tratar de abrir este debate estamos publicando la desgrabación de un programa de televisión de la Fundación Ciudad, en el que se discute este tema. Esto no significa compartir todo lo dicho en este programa (en particular, las dudas sobre la necesidad de la institución, entre otros temas), pero me parece útil, en el sentido de que aporta ideas que nos ayuden a pensar un tema que es mejor que no se resuelva en silencio.
 
Aquí el Tribuno de la Plebe defendía al pueblo ante los senadores
(Interior del antiguo Senado de Roma).

Programa: “La Ciudad de todos

Conducción: Javier García Elorrio

Entrevistado: Antonio Elio Brailovsky


Javier García Elorrio: Ustedes saben que en la Ciudad hay una institución que es la del Ombudsman. La del Controlador General Comunal. Un señor que tiene que controlar que en la ciudad de Buenos Aires, los funcionarios trabajen bien. ¿Cómo se elige al Ombudsman?¿Cómo se elegía hasta la última elección? Tiene que ver con una Ley, que podemos llamar la “Ley del Acomodo”, y eso es lo que vamos a ver a lo largo de este programa con nuestros invitados, el Defensor del Pueblo Adjunto, Antonio Elio Brailovsky y Avelino Tamargo, politólogo.

 

Javier García Elorrio: La Ley 3. ¿Qué dice, brevemente?

Antonio Elio Brailovsky: Es la Ley que regula el funcionamiento de la Defensoría del Pueblo porteña. Lo interesante es que se trata de un funcionario que no recibe órdenes de nadie y su función es controlar al Poder Ejecutivo. Debería ser independiente.

Javier García Elorrio:: Pero no lo es...

Antonio Elio Brailovsky: No lo es... Justamente... Está elegido por la Legislatura de la Ciudad con mayoría de los dos tercios de los diputados. El tema es si el cargo este va a ser designado con alguna intervención del pueblo que va a ser defendido o si va  a ser un reparto de cargos entre partidos políticos.

Javier García Elorrio: Porque hay que elegir ombudsman en estos días. ¿No?

Antonio Elio Brailovsky: Sí. Hay que elegirlo porque ha terminado su gestión Alicia Oliveira y el período nuestro termina en noviembre, de manera que la Legislatura está por abrir el registro para que se presenten los nuevos candidatos para ocupar el cargo.

Javier García Elorrio: De modo que cualquier persona que cumpla los requisitos y quiera ser Ombudsman se puede postular. Ahora bien, para que esa solicitud pueda ser considerada ¿Qué se necesita?

Antonio Elio Brailovsky: Se necesita la firma de un diputado que diga “Yo avalo esta solicitud”. Si no, no.

Javier García Elorrio: Es decir, que uno de los 60 diputados tiene que firmar el pase. ¿qué pasa si aparece una persona que es excelente, capaz, que tiene fortuna por lo que no necesitaría del sueldo, pero ningún diputado avala su solicitud?

Avelino Tamargo: Bueno, en este caso, lamentablemente, la Ciudad se privaría de tener un ombudsman con todas las capacidades morales, culturales y académicos para ocupar ese lugar. Pero hay que analizarlo desde el punto de vista constitucional. ¿Es constitucional? Si, es constitucional, porque la constitución de la Ciudad dice que el Defensor del Pueblo será elegido por la Legislatura que está conformada por todos los partidos políticos. Ahora bien, ¿los habitantes de esta ciudad, conocen el transfuguismo de esta Legislatura, donde los legisladores se pasan constantemente de una banca a otra? La pregunta que yo me hago. ¿Qué legitimidad tiene un diputado que entró por un bloque y que después pasó por cuatro o cinco bloques y que ahora designe a un Defensor del Pueblo? Lo verdaderamente escandaloso es que un diputado que hizo alarde de su transfuguismo político, ahora sea quien elija a tal o cual  funcionario.

Javier García Elorrio: La elección del nuevo Ombudsman y sus adjuntos, ¿Va a tener lugar antes del 10 de diciembre?

Antonio Elio Brailovsky: Eso depende de si la Legislatura de la Ciudad logra ponerse de acuerdo. Para eso hacen falta los dos tercios de los diputados, teniendo en cuenta que son 60 diputados, que este año muy pocas veces han logrado obtener el quorum necesario para poder sesionar. Es decir, que obtener 40 votos en una Legislatura que pocas veces consigue quorum para sesionar y que está formada por 26 bloques de 26 partidos políticos diferentes, es complicado.

Javier García Elorrio: Hay rumores de que diputados que ya no pueden renovar sus bancas podrían ser nominados como ombudsman para seguir teniendo un cargo público, en lo que sería un reparto entre los partidos políticos. De modo, que antes del 10 de Diciembre estos diputados que se están yendo, antes de irse, uno de sus últimos servicios a la patria sería designar a sus colegas como ombudsman de la ciudad titular y adjuntos. ¿Esto sería posible?

Antonio Elio Brailovsky: Técnicamente si, pero lo que no se ha hecho hasta ahora y debería hacerse es abrir el debate a la sociedad y que la gente diga si le parece bien esto, si cree que son las personar idóneas, si la sociedad confía en ellos, o si están dentro de los que la sociedad pide que se vayan de una vez. Eso depende de cada candidato. Lo que sería penoso es que se tratara de un arreglo a puertas cerradas, éste para vos, éste para mí y nos apuramos antes de irnos y nos votamos a nosotros mismos.

Javier García Elorrio: Cuándo el Defensor Adjunto Veljanovich, se fue al Gobierno de la Ciudad, se produjo una vacante en esa adjuntía. Se presentaron 50 personas. Solo 16 tuvieron firma de un diputado. Por lo que los otros 34 que nadie les firmó el pase, quedaron descartados. Como Veljanovich era radical, forzosamente, por la ideología política, su reemplazante también debía ser radical. De esos 16 que tuvieron el pase, había un solo radical. ¿Quién fue nombrado defensor Adjunto? El radical. De modo que toda esa farsa de la gente que se anotó, que presentó su currículum, fue todo espuma, porque era cantado que solamente el radical podía llegar a ocupar el cargo.

Antonio Elio Brailovsky: Te cuento que la elección de Defensor del Pueblo en la ciudad de Neuquén es un concurso público, abierto, con puntajes y objetivos, como son los concursos universitarios. No es un reparto de cargos entre partidos. Y funciona razonablemente. Por lo menos mucho mejor que el nuestro.

Avelino Tamargo: Lo importante es ver qué remedios se pueden dar para solucionar este inconveniente. Creo que el tema requiere una reforma constitucional. A mi me parece que un cargo tan importante para la sociedad como es el de Defensor del Pueblo, debe ser elegido directamente por la ciudadanía. Sin pasar por el tamiz de la Legislatura.

Javier García Elorrio: De todas maneras se puede plantear el debate de si es necesario el Ombudsman, si la figura del Ombudsman es propia de estas tierras de Sudamérica. El ombudsman es una figura proveniente de los países nórdicos, donde había un viejito, que por ser tal, la gente iba y le pedía consejos. Se respetaba la sabiduría de los más experimentados. Se lo llama la Magistratura de la Persuasión. La pregunta es, si estas tierras, que no le paga a los jubilados, que no le da trabajo a mayores de 50 años, ¿son capaces de entender el concepto de la Magistratura de la Persuasión?

Avelino Tamargo: La práctica ha demostrado que la figura del Defensor del Pueblo es sumamente necesaria para la sociedad. Es una actividad que hace y valora la calidad democrática.

Antonio Elio Brailovsky: Habría que tomar otro concepto, el de Tribunum Plebis, es decir, el Tribuno de la Plebe, en Roma, que era el representante del pueblo y que tenía una concepción mucho más dura que la persuasión. Por ejemplo, cuando un ministro del gobierno ante anterior inventó un ataque terrorista con ántrax, Yo no tuve una actitud de persuasión, fui a la Justicia y dije: Señor Fiscal investigue si aquí no hubo un delito. Y hubo un proceso, hubo un juicio. Es decir, yo creo que el Tribuno de la Plebe no solo debe recomendar y sugerir, sino que tiene que tener una actitud mucho más dura.

Javier García Elorrio: Cartañá era un tipo que se encargaba de los problemas de la Ciudad. Vos agarrás su obra y ves que se encargaba de los ruidos molestos, de los funcionarios que trabajaban mal.. Después la reemplazó Alicia Oliveira que no se ocupó más de la ciudad, se ocupó de los derechos humanos, que era el sector del cual provenía, entonces, utilizó su cargo para ocuparse de los derechos humanos, distinto a Antonio que él si se ocupa de la ciudad. Con lo cual, la función tiene que ver mucho con la persona que ocupa la silla.

Antonio Elio Brailovsky: Es otro tema a debatir. Si está bien que el Defensor del Pueblo sea del mismo partido político que el Jefe de Gobierno al cual está controlando.

Avelino Tamargo: Recién se dijo que Alicia Oliveira solo se ocupó de los derechos humanos. En muchos países, como en Suecia, hay un Defensor especializado por cada tema: un Defensor por derechos humanos, otro para los niños, un Defensor de la Seguridad.

Javier García Elorrio: Si se pone un defensor para cada tema, nunca se va a satisfacer a todos y se va a seguir creando cargos infinitamente. Creo que hay que buscar una organización que funcione bien y no seguir creando cargos. La sensación es que todas estas alternativas que da la constitución en organismos de control, no busca otro objetivo que la repartición de cargos. Y tan es así, que los cargos se reparten de acuerdo a la cantidad de partidos políticos que hay en la Legislatura. Incluso, se da un caso, aunque parezca antipático, en lo que hoy se conoce en la Legislatura como el “Macrismo”, ya están obteniendo cargos antes de que Mauricio Macri se presente en las elecciones. Se ve  que el sistema de reparto de cargos funciona tan aceitadamante, tan bien, que antes de que el partido sea partido, ya da dividendos. Eso demuestra la falta de coherencia entre los dichos y los hechos.

Avelino Tamargo: Y mirá que grave es lo que estás diciendo, que las instituciones democráticas que tan bien le hacen a la calidad de vida, por culpa de los integrantes de los distintos partidos políticos que las componen y que están criticados, hoy esas instituciones son las cuestionadas.

Javier García Elorrio: Y es que esa es la verdadera corrupción. Más allá de quien se queda con un vuelto, la verdadera corrupción es cuando las instituciones de la democracia son corrompidas por las mismas instituciones democráticas. Ahí se genera el costo político. Una cosa es un Ombudsman elegido por el pueblo y otra cosa es un Ombudsman elegido como representante de tal o cual partido político. Entonces, claro, se desmerece porque se lo piensa como mandatario del partido cual. Y la institución que puede ser muy buena, queda corrompida por la política partidaria. Y ese es el verdadero mal de la Ciudad de Buenos Aires.

Antonio Elio Brailovsky: Una cosa importante es que cuando se abran los candidatos, además de saber que el diputado A apoya a Fulano y el diputado B a Mengano, se conozca el currículum de cada candidato. Que la gente sepa quien es cada uno. Si es profesional, si no lo es, qué hizo, que la sociedad pueda evaluar. Si yo aspiro a un cargo de profesor universitario, por ejemplo, tengo que entregar un currículum y un jurado evaluará si soy capaz o no. Acá debería hacerse lo mismo.

Javier García Elorrio: Esperemos que el proceso de elección de los nuevos Ombudsman tenga racionalidad esta vez, espero que te confirmen, por supuesto, y lamento que pudiera pasar que ningún diputado te firme el pase y que no te puedas confirmar, eso sería un verdadero contrasentido, porque si alguien le puso color a la institución de Ombudsman desde que se fue Cartañá ese fue Antonio Brailovsky.

Avelino Tamargo: Yo estoy convencido de que lo van a apoyar.

Javier García Elorrio: Seguro. Y si no, vamos a exigir que alguien firme. Gracias por venir.


 
Tribunos de la plebe en la Roma antigua
 
1) En Roma  se concedía a los ciudadanos comunes, que recibían el nombre de plebe, el derecho de elegir tribunos que intercedieran por ellos cuando consideraban que el gobierno los había tratado de una forma injusta.("Sufragio." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001).

 

2) Cada uno de los Magistrados que elegía el pueblo romano reunido en tribus, y tenían facultad de poner el veto a las resoluciones del Senado y de proponer plebiscitos.
Eran elegidos por el pueblo en los comicios por un periodo de un año, no podían ausentarse de Roma
y habían de mantener la puerta de su casa permanentemente abierta, ya que se consideraba lugar de asilo.
(Obdulio López Fernández: "Diccionario ilustrado de las fiestas de cartagineses y romanos").
 
3) Su autoridad y poder consisten en bloquear el poder de un magistrado y en la eliminación de una autoridad excesiva... Puesto que el tribunado deriva en su origen del pueblo, el elemento popular es muy fuerte; y de mucha importancia es el hecho de que el tribuno no se eleve sobre el resto del pueblo, sino que conforme su apariencia, forma de vestir y manera de vivir a la de los ciudada nos ordinarios... El tribuno no debe dificultar el acceso a él..., de ahí la costumbre de que la puerta de su casa permanezca abierta, de día y de noche, para servir de refugio para quien lo necesite. Todo lo humilde que es en apariencia es poderoso en realidad... convierten su persona en sagrada e inviolable. Plutarco, Cuestiones romanas, 81
 
4) Cayo Graco, Tribuno de la Plebe:

En el año 123 a. de C. Cayo Graco fue elegido tribuno de la plebe. Hizo aprobar varias leyes que transformaban la sociedad romana:

Primero, la ley agraria que ordenaba recuperar tierras de dominio público en las comarcas más fértiles, para distribuirlas entre los ciudadanos pobres.

Segundo: la ley frumentaria que mandaba que el estado comprase trigo y lo vendiera en menos de lo que había costado a los ciudadanos pobres de Roma.

Tercero: una ley ordenaba que el precio de las ropas dadas a los soldados no fuera descontado de su sueldo.

Cuarto: una ley transformaba los tribunos en materia criminal. Hasta entonces, los jueces eran todos senadores, es decir nobles, lo que hacía muy difícil lograr la condena de un noble. Cayo logró que los jueces fueran nombrados entre los caballeros. Decía "con este golpe he concluido con el orgullo y el poder de los nobles".