En nuestro país las acciones de prevención en materia de accidentes químicos son muy escasas. Las empresas que manejan sustancias tóxicas y peligrosas suelen tener criterios de seguridad mucho menos estrictos de los que se emplean en el Primer Mundo. Y los funcionarios suelen realizar menos controles de los necesarios para comprobar la existencia o no de esos riesgos.
 
Por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires aún no hemos logrado la publicación de un efectivo mapa de riesgos que permita que la población se entere de qué puede ocurrir en caso de una emergencia química, dónde puede pasar y cómo deben actuar en esa eventualidad.
 
Para fundamentar aún más esos aspectos, estamos Publicando la degrabación de nuestro programa de radio "Ésta, nuestra única Tierra", en el que tomamos un estudio de caso: analizamos las implicancias del accidente químico ocurrido en la empresa Johnson y Johnson, ubicada en Pablo Podestá (partido de Tres de Febrero), provincia de Buenos Aires. El accidente ocurrió en mayo de 1999, pero se mantienen sus consecuencias sobre la salud de la población y el estado de los ecosistemas. También la falta de prevención por parte de las autoridades sugiere lo difícil que es aprender de la experiencia.
 
Esto no es Afganistán sino el Gran Buenos Aires

ANTONIO ELIO BRAILOVSKY: ¿Qué cosa es un incendio? Esta es la pregunta a la que le dedicaremos este programa. ¿Qué pasa cuando empieza a arder algo, cuando empiezan a subir llamas, cuando alguien llama a los bomberos y empiezan a sonar las sirenas y empiezan a tirar agua o algún producto químico para apagar ese fuego? ¿Qué significa un incendio en este momento? ¿Qué significa un incendio particularmente en una instalación industrial, que está en el interior de una ciudad densamente poblada como es el área metropolitana de Buenos Aires?

Lo primero que podemos decir es que una cosa son los viejos incendios a los que nos tienen acostumbrados las películas del oeste o cosas por el estilo, cuando llega la autobomba a caballo, y otra cosa son los incendios en los que no se queman solamente madera o papel, incendios en los que se incendian productos químicos. ¿Qué significa que se estén quemando productos químicos? ¿Qué pasa en ese ecosistema, qué pasa en el aire, qué le pasa a la gente que está viviendo allí cerca cuando se queman productos químicos? Lo primero es una sensación de sorpresa. En una industria, en una planta química, en una planta que utiliza elementos químicos, hay una gama muy grande de productos, casi todos de algún grado de toxicidad que están almacenados, algunos de una manera segura , otros de manera irresponsable, que están allí. Cuando hay un incendio, se empiezan a mezclar, se combinan entre sí y hay un fenómeno por el que empiezan a pasar cosas. ¿Qué queda en el agua, en el aire, en el cielo, en el cuerpo de las personas que estuvieron allí, que fueron víctimas, que fueron espectadores, que viven cerca? ¿De qué manera un accidente puede transformarse en una tragedia de largo plazo? No estoy hablando de la gente que sufre el efecto inmediato de las llamas. ¿Qué pasa con la gente que respira sustancias? ¿De qué manera esto afecta la salud humana? ¿De qué manera se puede prevenir? ¿Cuáles son los controles de los médicos sobre los seres humanos? ¿Cuáles son los controles de los científicos sobre el ecosistema afectado? ¿Cuál es la respuesta jurídica? ¿Tenemos leyes suficientes para defender a la gente de este tipo de circunstancias?

VILMA OSELLA: Dice el diario La Nación el 1° de octubre de 2002: “Un muerto al incendiarse una papelera. La víctima era un operario de la fábrica. Otro trabajador resultó herido (...) El incendio se produjo tras una explosión provocada por la acumulación de gases cuando se mezclaban tintas en el sector de productos químicos. En ese momento unos 15 operarios se encontraban trabajando”. Por su parte, TN dice: “Murió un operario y otro resultó herido al incendiarse una papalera (...) El incendio se produjo tras una explosión provocada por la acumulación de gases cuando se mezclaban tintas en el sector de productos químicos”. La agencia NA, el día anterior, titula: “Lanús: se incendia una fábrica de alfombras. Un incendio de importantes dimensiones se inició esta tarde en una fábrica de alfombras ubicada en la zona de Lanús Oeste, en el sur del Gran Buenos Aires. El siniestro se originó alrededor de las 18:20 en la fábrica de alfombras de la firma Meller, localizada en la intersección de Carlos Pellegrini y Palacios, informaron fuentes del cuartel local de Bomberos Voluntarios”.

En este programa hablaremos de la desinformación en relación a los accidentes químicos, de las formas en que pueden provocarse y también de las consecuencias que acarrean.

Nos acompañan Ángel Navarro, vecino de S.C.Johnson & Son, de Pablo Podestá, Partido de Tres de Febrero; el Dr. Marcelo Mónaco, abogado de los damnificados de un accidente en la fábrica de Johnson & Son, que se produjo el 22 de mayo de 1999; y la licenciada en Química Nélida Harracá, asesora de Antonio Brailovsky.

Sr. Navarro, los siniestros que tienen que ver con Bolsapel y Meller son accidentes químicos o incendios?

ÁNGEL NAVARRO: Son accidentes químicos.

VILMA OSELLA: ¿Qué opina Ud. del modo de presentar estas noticias?

ÁNGEL NAVARRO: Es incompleto, no formativo, difuso. La referencia a materiales es en forma genérica, no indica nada, ni siquiera hay referencia a materiales peligrosos que están combustionando en esos incidentes. Y esto se refiere no sólo a los accidentes que provocan fuego. Hace horas se produjo en la zona de San Martín la caída de 3 tambores de 200 litros, algunos de ellos que contenían productos químicos peligrosos, mercaptanos, y se produjeron derrames. Aperecieron los sistemas de emergencias cerca de 12 a 15 horas después. La gente estuvo expuesta a estos derrames. Intervino Defensa Civil (DC) y dijo “esto no es nada”. El periodista, un poco más alerta –algo que nos da esperanza-, dijo “pero estos son mercaptanos y en accidentes similares se sostuvo que ésta es una sustancia peligrosa”. “No, fue muy poco”, dijo DC,  descalificándolo.

Un siniestro con bomberos pero sin periodistas

VILMA OSELLA: ¿La gente que vive cerca de fábricas que trabajan con este tipo de materiales tiene conciencia de las consecuencias de un accidente en esos establecimientos?

ÁNGEL NAVARRO: Entiendo que no, pero al evidenciar el impacto, el indagar de la gente la lleva a tomar un poco más de conciencia, pero la generalidad tal vez es que considere que convive con algo que es habitual, normal. Por ejemplo, en el lugar donde nosotros estamos, mucha gente considera normales los olores y los perfumes. “Siempre hubo esto”, dicen.

VILMA OSELLA: ¿Los educadores y las autoridades informan al respecto?

ÁNGEL NAVARRO: En nuestro caso particular, el accidente químico del 22 de mayo de 1999, no se hicieron cargo hasta la fecha, por lo menos, localmente. Los chicos se preguntan por qué no se les enseña cómo actuar frente a un accidente de estas características.

VILMA OSELLA: ¿Nos puede contar que ocurrió?

ÁNGEL NAVARRO: El accidente se produjo en un depósito de materias primas, donde había mezclados productos terminados. Era una mezcla extraña y desproporcionada. Se produjo un incidente que motivó la aparición de fuego. Una columna de humo muy densa, de varios colores primero y después muy compacta se extendió kilómetros llevada por el viento. Nos sorprendió que no hubiera helicópteros para tomar imágenes y tener una idea de las proporciones. Tampoco existe una imagen satelital de aquel momento. Nos interesó la carencia de datos. Nadie midió las emisiones. Los datos ausentes hubieran servido para una intervención sanitaria.

VILMA OSELLA: Nélida Harracá, ¿cómo se provocan estos accidentes químicos en líneas generales?

NÉLIDA HARRACÁ: Siempre que uno tiene un lugar, un depósito o un sitio donde se hace la producción con materias primas, con productos químicos que son esencialmente peligrosos, hay que tener una serie de precauciones, porque cualquier problema, una chispa que en otras condiciones no provoca nada, si eso toma contacto con una sustancia que es inflamable, con una sustancia que se evapora y que entonces está en la atmósfera a través de gases que pueden explotar, inflamarse, cualquier situación de mínimo riesgo se transforma en un desastre.

VILMA OSELLA: ¿Qué pasa cuando las sustancias químicas se descomponen durante la combustión?

NÉLIDA HARRACÁ: Si nosotros tenemos una cantidad de sustancias distintas, que están separadas, que cuando se mezclan en condiciones controladas no producen problemas importantes, cuando ocurre un descontrol, como es un aumento de temperatura muy grande, empiezan a interaccionar y a producir reacciones absolutamente descontroladas, interaccionan en general todas con todas, o en distinta forma y muchas veces llegan a producir, por un lado, gases tóxicos, se desprenden distintos tipos de sustancias nuevas, que pueden ser tanto o mucho más peligrosas que las sustancias originales. Concretamente, la mayoría de los productos clorados cuando se queman producen dioxinas que son altamente cancerígenas. Hay una afectación directa a la salud. Un operario que está en el lugar donde se produce el accidente tranquilamente puede morir asfixiado por esos mismos gases. Y luego viene la afectación posterior, que es crónica, que produce distintos tipos de síntomas, de enfermedades en el mediano y en el largo plazo.

VILMA OSELLA: ¿Cómo se puede prevenir esto?

NÉLIDA HARRACÁ: En principio, habría que pensar en planes de contingencia y de emergencia para las empresas que trabajan con sustancias peligrosas. Cuando hay grupos de empresas instaladas en la misma zona, deberían tener planes de contingencia en común, que tienen que ser conocidos por la población. Los vecinos también tienen que saber qué hacer. Los que también tienen que saber adónde deben ir, son los bomberos, gente de DC. Es necesario tener mapas de riesgo.

VILMA OSELLA: Dr. Marcelo Mónaco, ¿se pudo defender la gente afectada por este siniestro de Johnson&Son?

MARCELO MÓNACO: La respuesta no es simple. En todo conflicto existen varios planos normativos. A través de la vía judicial siempre se actúa después. La cuestión es actuar antes. En este caso se abrió una especie de paréntesis de búsqueda en el cual el único camino que nos quedaba abierto con cierta claridad era el camino jurídico-penal, que no siempre es el más deseable. La causa penal que se armó a partir de este hecho estaba caratulada como incendio; sólo a través de una acción explícita de los propios damnificados se logró una redefinición en los términos jurídicamente más adecuados, que son los que tienen que ver con la afectación de los tipos penales de la Ley de Tratamiento de Residuos Peligrosos.

VILMA OSELLA: ¿La Justicia mandó a investigar la salud de los vecinos?

MARCELO MÓNACO: El eje de la investigación fue el paradigma de la salud de los vecinos colindantes de la planta, caso por caso. Esta tarea está llevando unos 2 años, un trabajo bastante arduo de parte de los médicos forenses. Aquí encontramos otra cuestión. Debemos recurrir a la Justicia para saber qué nos pasa en la salud. Investigarlo “privadamente” es demasiado oneroso.

VILMA OSELLA: ¿La empresa no se hizo cargo de ningún tipo de gasto?

MARCELO MÓNACO: La compañía, en el marco del proceso penal, está rodeada de garantías que impiden obligarla a ninguna conducta en contra de sí misma.

VILMA OSELLA: Sin embargo, le voy a leer algo que bajamos de “Tribuna Docente” de Internet. “Se habla de contaminación de napas subterráneas de las que se nutriría la provisión de agua potable destinada a la población asentada en las inmediaciones de la planta fabril. Además resulta llamativa la existencia de varios casos de afecciones a las vías respiratorias –cáncer de pulmón, por ejemplo- padecidos por habitantes de los alrededores”. Pero previamente dice que “la empresa Johnson, fabricante de insecticidas, ceras y otros productos químicos (...) ha puesto en marcha en calidad de auspiciante una serie de proyectos educativos relacionados con las áreas de ciencias sociales, lengua y literatura e informática”. Quiere decir que la empresa tuvo dinero para el marketing, para limpiar un poco la imagen y, sin embargo, no hay ayuda para este tipo de exámenes que de alguna manera son consecuencia de la situación que provocó la empresa.

MARCELO MÓNACO: En lo relativo a la afectación de las napas, existen expedientes administrativos en el marco de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, donde la firma reconoció este problema y se comprometió a remediarlo. En lo que hace a la salud, ellos en principio tienen el derecho de negarse a reconocer esta situación como atribuible a la explosión de la planta de Pablo Podestá.

VILMA OSELLA: Ángel Navarro, después de estas investigaciones, ¿la gente en el barrio tomó conciencia de lo que pasó?

ÁNGEL NAVARRO: En parte sí, aunque no podemos cuantificar el grado de conciencia. Nosotros formamos un núcleo pequeño que fue “auto-investigando” y llegando a conclusiones que, comparándolas con lo expresado por técnicos, especialistas, científicos, nos asombraba el grado de coincidencia de nuestro sentido común ambiental. Eso nos tranquilizaba porque estábamos bien encaminados. Y empezamos a divulgar, hablando, contactando a la gente, generando reuniones en casa de gente local. La gente empezó a conocerse y empezaron a recordar cosas. Armamos un mapa oscuro con la historia de los problemas de salud de la población. Cuando empezamos a tomar conciencia de las emisiones al exterior por caños pluviales, hicimos el recorrido y comparamos con el mapa y hay una gran coincidencia en el recorrido de las emisiones líquidas de composición en parte misteriosa y coincide con este mapa triste. Hay cosas positivas porque ahora tenemos la misión de llevar a cabo una asociación para trabajar sobre el tema de salud y seguridad ambiental.

VILMA OSELLA: Se dijo que en ese momento los bomberos actuaron desprolijamente.

ÁNGEL NAVARRO: Así es. No hubo el plantel de Bomberos de Emergencias Especiales con sus trajes típicos de protección contra químicos. No hubo nada de eso, que suele darse para la persecución del famoso ántrax.

VILMA OSELLA: Doctor, ¿por qué la Justicia tarda tanto en expedirse? Ya van más de 2 años.

MARCELO MÓNACO: En realidad, la investigación está avanzando sin pausa, lo cual es todo un logro en el marco de los que sabemos cómo actúa la Justicia en general y la penal en particular. Lo que sí está extendido en el tiempo es la actuación del Cuerpo Médico Forense y de los peritos médicos de las partes que intervienen en el proceso. La firma nombró su propio perito médico en la causa. Pero es debido a la gran cantidad de pobladores que se están haciendo revisar y a la gran cantidad de estudios que debe realizarse para llegar a conclusiones científicamente aceptables para que el juez pueda tomarlas en cuenta para el día de mañana dirigir una imputación contra Johnson o contra quien sea.

VILMA OSELLA: ¿Cree que la ley está bien hecha en nuestro país para contemplar estos casos?

MARCELO MÓNACO: En el caso de la Ley de Residuos Peligrosos, que es la que define si una conducta de este tipo es o no delit, es claramente insuficiente porque se limita a describir 2 o 3 conductas muy básicas y este tipo de situaciones presenta una complejidad fáctica y jurídica o administrativa tan grande que no se puede redactar una ley que considere punible un  hecho de contaminación ambiental con descripciones típicas de una pelea callejera.

En cuanto a ley procesal, el Código de Procedimientos claramente es viejo,  era al sancionarse en 1991, apenas sirve para llevar adelante procesos contra autores de hechos comunes como robos, homicidios y demás, imagínese qué respuesta le puedo dar respecto de un hecho de una complejidad técnica como es una situación de contaminación ambiental, que requiere de pericias y que el juez debe indagar expertos.

VILMA OSELLA: ¿La Defensoría del Pueblo tiene documentación en relación a esto?

MARCELO MÓNACO: Se produjo un informe por parte de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires que fue puesto en conocimiento del juez de la causa. Y ese informe está en manos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires para su revisión.

Cuando el responsable es una gran empresa, ¿se da la información adecuada?

VILMA OSELLA: Nélida, quisiera tu opinión final.

NÉLIDA HARRACÁ: El tema como se planteó fue tomando todas las posibilidades en este tipo de situaciones. Creo que habría que volver a insistir en que estos temas relacionados con las emergencias en todos los órdenes tienen que empezar a aparecer en las currículas escolares como algo obligatorio. De esa manera empezamos con la prevención.

VILMA OSELLA: Ángel Navarro, también me gustaría conocer sus apreciaciones finales.

ÁNGEL NAVARRO: Una acotación a lo que dijo el doctor respecto del compromiso de Johnson&Son ante la Secretaría de Política Ambiental para sanear el suelo pero “dentro de los límites de la empresa”. Esto quiere decir que esa contaminación no conoce terrenos. Seguramente hay contaminación más allá de los límites de la empresa. ¿Qué hay de nosotros que vivimos en torno de la empresa?

ANTONIO ELIO BRAILOVSKY: Hay un juego de espiritistas que comienza con un grupo de personas alrededor de una mesa, hacen una serie de pases mágicos y en algún momento alguien pregunta “¿hay alguien allí?” y se le dan instrucciones al espíritu para que mueva algo, dé dos golpes o cosas por el estilo. Y la pregunta que uno se hace con relación al rol del Estado en esta clase de situaciones es la misma que la del juego espiritista: ¿hay alguien allí? Creo que el tema de fondo tiene mucho que ver con la ausencia del Estado, que tiene la casi total imposibilidad de hacerse cargo de cosas nuevas. ¿Qué pasa con los que redactan las leyes? ¿Qué pasa con los jueces que viven no sólo en el mundo de las leyes, sino también en el mundo real donde pasan cosas que no siempre están taxativamente cubiertas por el texto escrito? ¿De qué manera el juez complementa lo que el texto anticuado está diciéndole? ¿De qué manera el funcionario se hace cargo de que la convivencia con una planta química implica  una situación de riesgo permanente y que en algún momento algo puede pasar? ¿Puede dormir? ¿Toma alguna prevención, habla con alguien o se encarga de abrir un expediente para cubrirse y decir “no fue mi responsabilidad”? ¿El hospital sabe que estas cosas pueden ocurrir, tiene la prevención preparada? ¿Las escuelas saben que hay una fábrica química y es necesario impartir educación? ¿Y los medios de comunicación locales? La sensación es que es necesaria una estrategia de prevención ambiental y sanitaria dirigida por el Estado.


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