La estación de servicio de la empresa Shell, ubicada en Lima e Independencia, es responsable por la contaminación de una amplia zona, que incluye la estación Independencia del subterráneo. Durante 22 años, las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires no se dieron por enteradas de la existencia del problema, a pesar de numerosas denuncias (entre ellas, la del actual Jefe de Gobierno cuando era legislador) y una demanda judicial.
 
En los últimos días, la estación de servicio fue clausurada temporariamente por no tener la adecuada protección contra incendios. Que una estación de servicio no esté en condiciones de hacer frente a un incendio es realmente preocupante, pero que eso ocurra en una estación de servicio que está encima de un subsuelo impregnado de hidrocarburos (que pueden provocar un desastre de proporciones) es, simplemente, asombroso.
 
Hace ya dos años que hay una sentencia judicial firme que ordena a Shell remediar la contaminación por medio del método del cambio de tierra, sin que se hayan registrado avances perceptibles. Al respecto, la empresa Shell presentó ante la Dirección General de Política y Evaluación Ambiental su propuesta para monitorear la contaminación en la zona y definir sus alcances antes de hacer la remediación del área.
 
Previsiblemente, cuanto menor sea la contaminación, más barato saldrá remediarla. Es por eso que algunas personas suponen que la empresa está tratando de encontrar la menor cantidad de contaminación posible y que, en consecuencia, está monitoreando de forma de no llegar a resultado alguno. Existiría, entonces el riesgo de crear precedentes para no efectuar la remediación  necesaria sino una sustancialmente menor.
 
Por ejemplo, se hicieron pozos para buscar gases de hidrocarburos a 1 metro y medio de profundidad, cuando lo que hay que buscar (entre muchas otras cosas) son hidrocarburos líquidos a 15 o 16 metros. Aún así, las muestras de suelo obtenidas fueron cuidadosamente venteadas antes de ser remitidas al laboratorio, de modo que no quedaran en ellas rastros de los hidrocarburos buscados.
 
En una conversación que tuvimos con varios gerentes de la empresa, nos dijeron que habían comenzado a monitorear (a un metro y medio de profundidad) y que no habían encontrado rastros de contaminación. Nosotros, en cambio, estuvimos en la zona comprometida del subterráneo, donde vimos charcos de agua con rastros de hidrocarburos y percibimos un intenso olor a nafta. Al respecto, la gente de Shell nos manifestó que ellos sólo habían percibido "olor a ácido sulfhídrico" (semejante al huevo podrido).
 
A continuación, el informe del geólogo Fernando M. Díaz, con el análisis sobre los defectos del plan de monitoreo presentado por la empresa Shell y aceptado por la Dirección General de Política y Evaluación Ambiental. En la mencionada Dirección General nos informaron que después que Shell realice esta etapa inútil se le va a exigir un monitoreo completo con los pasos técnicamente necesarios.
 
Esperamos que así sea, por las mismas razones que les explica el geólogo Díaz.

 

El uso de un emblema, ¿no implica hacerse responsable por las consecuencias?
(Casa de las Conchas, en Salamanca, España)
 

INFORME TÉCNICO – SITUACIÓN DEL EXPEDIENTE – ESTACIÓN DE SERVICIO SHELL- ESTACIÓN INDEPENDENCIA

                               Geólogo Fernando M. Diaz

Hoy las manifestaciones que efectúa Shell en su presentación, ante la Dirección de Política y Evaluación Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires son opuestas a la decisión firme de la Justicia, y no responden a las resoluciones y consideraciones técnicas obrantes en el expediente judicial, e incluidas en el expediente de la referencia.

 La presentación de Shell es carente de todo sustento técnico por cuanto:

A.1.-   No se ajusta a la obra que dio origen al expediente

El expediente de la referencia fue iniciado por los peritos judiciales mediante el escrito de fecha 30 de mayo de 2001 que puso en conocimiento de la Dirección General de Política y Evaluación Ambiental las características generales de la obra a realizarse: la reparación del ambiente mediante el sistema de cambio de tierra.

Las presentaciones de Shell deberían ajustarse estrictamente al tipo de obra a ejecutarse, y dar las características técnicas de los trabajos que se llevarán a cabo a tal fin, pero es a todas luces evidente que incumplen con tal obligación y pretenden imponer trabajos que técnicamente no tienen coherencia ni sustento, y un tipo de obra que se contrapone totalmente con la que dio origen a ese expediente.

Debemos remarcar la gravedad de esta situación, en cuanto la obra a ejecutarse, motivada por una contaminación de residuos peligrosos (hidrocarburos), en sin dudas la más complicada obra de reparación ambiental que se haya realizado en nuestro país, y toda imprudencia, impericia, o negligencia por parte de quienes tengan a su cargo la ejecución de las tareas expondrá a la sociedad ante una aventura temeraria.

A.2. Plantea un monitoreo técnicamente absurdo

Las tareas de monitoreo que plantea realizar Shell no son técnicamente correctas ni mínimamente adecuadas en función del tipo de contaminación y a los fines de la recomposición ambiental y protección del orden público ambiental, por cuanto:

   Elude el monitoreo de todas las fases que componen el proceso de contaminación de hidrocarburos, y que son:

l hidrocarburos líquidos libres móviles, que migran por encima de la superficie freática, a aproximadamente 15 metros de profundidad, conformando una pluma contaminante que alcanza y cruza la red de subterráneos, originando las filtraciones en sus instalaciones;

l hidrocarburos líquidos residuales inmóviles, que quedan atrapados en la masa de suelo que ha estado en algún momento en contacto con la pluma de hidrocarburos líquidos libres móviles, y que generan la contaminación del agua de infiltración y el desprendimiento de vapores de hidrocarburos;

l hidrocarburos disueltos en el agua subterránea, que avanzan en dirección al subacuífero puelche (fuente de abastecimiento regional de agua), y que son de alta significación por su toxicidad;

l vapores de hidrocarburos en los espacios porosos vacíos de la zona no saturada del suelo, que se incrementan verticalmente en dirección a la fase de hidrocarburos líquidos, y que tienen alta significación por sus efectos tóxicos y su afectación a la seguridad.

        Pretende subordinar todas las tareas al monitoreo de gas en el suelo, lo cual es desconocer las características técnicas del proceso de contaminación de hidrocarburos, y los límites de información proporcionados por el monitoreo de cada fase. Todas las fases recién mencionadas tienen variaciones tridimensionales que deben ser establecidas y precisadas, y el sólo estudio de una de las fases no permite conocer la situación correspondiente a las otras fases, razón por la cual el planteo de Shell de monitorear exclusivamente los vapores de hidrocarburos es totalmente parcial, insuficiente, y técnicamente inaceptable.

Es carente de todo sustento técnico que una contaminación de hidrocarburos líquidos ya probada y constatada a 15 metros de profundidad, en un terreno de baja permeabilidad, se intente delimitar midiendo el contenido de gas en el suelo a nivel de superficie.

El monitoreo de gas en el suelo es sólo una parte del monitoreo que debe efectuarse, y no puede reemplazar nunca el monitoreo del material sedimentario del suelo y del agua subterránea. El objetivo del monitoreo de los vapores de hidrocarburos no puede ser la delimitación del área contaminada, sino la definición de las condiciones existentes en cuanto a hidrocarburos volátiles a los fines de diseñar las tareas de remediación con los adecuados requerimientos de seguridad, puesto que en la medida que las tareas de extracción del suelo avancen en profundidad y se acerquen al sector del suelo más contaminado (15 metros de profundidad) se estará expuesto a un incremento de la liberación de hidrocarburos volátiles.

Es además inadecuada e insuficiente aún para la sola caracterización de la fase de vapores de hidrocarburos, en cuanto:

El daño ambiental que las obras a ejecutarse deben reparar, y la envergadura de tales obras, hacen que sea inadecuada e injustificada toda restricción a las tareas de monitoreo (areal o temporalmente) en función exclusiva de evitar su categorización como de alto impacto.

La disminución del impacto de las obras no debe basarse en una menor profundidad de investigación, o en un menor esfuerzo técnico de monitoreo o de remediación, sino en la aplicación de las herramientas, procedimientos, equipamientos, recursos humanos adecuados, etc., que lleven a que el diseño de las obras sea el más adecuado.

Por tal motivo no debe evitarse el monitoreo en veredas y pavimentos, sino que debe efectuarse el proyecto adecuado que interfiera lo menos posible en el tránsito urbano sin dejar de efectuar esas mediciones.

A.     Es imprescindible exigirle a SHELL CAPSA:

l    Que se ajuste estrictamente al tipo de obra de reparación ambiental que dio origen al expediente de la referencia.

l    Que emplee el adecuado sustento técnico acorde con las características de los contaminantes, las características tridimensionales del daño ambiental, el resguardo del orden público ambiental, y los criterios de seguridad que exige el ámbito urbano comprometido.

l    Que realice el monitoreo de todas las fases que componen el proceso de contaminación subterráneo de hidrocarburos, es decir el monitoreo de:

 los hidrocarburos líquidos libres móviles,

 los hidrocarburos líquidos residuales inmóviles,

 los hidrocarburos disueltos, y

 los vapores de hidrocarburo,

abarcando arealmente y en profundidad la totalidad de la contaminación, hasta detectarse el frente de avance de la contaminación.

l    Que realice  el monitoreo de gas en el suelo incluyendo las áreas cubiertas de veredas y pavimentos.

l    Que realice todas las tareas empleando todos los procedimientos, equipamientos, acciones y/u obras necesarios para minimizar el impacto en la vida pública urbana, sin que ello implique dejar de realizar la totalidad de las tareas de la forma que exige la buena práctica técnico-científica y la defensa del orden público ambiental.

l    Que presente con anterioridad a la autorización de inicio de cada etapa, los detalles técnicos de la obra a ejecutarse, la identificación de los responsables técnicos de las tareas, y los cronogramas de actividades.

B.     La presentación de SHELL se opone a la decisión judicial por cuanto:    

1.-     La sentencia judicial ha establecido que “queda evidenciado que la contaminación existió y existe y también cual es el lugar de origen”, y ha condenado a la Shell C.A.P.S.A., Dehesa S.A. e Indelima S.A. “a la reparación del ambiente mediante el sistema de cambio de tierra en lo que hace al tramo que media entre la estación de servicio que opera bajo los colores de Shell ubicada en la calle Lima 835/873 y la estación Independencia de la línea E”.

2.-     Resulta por lo tanto totalmente opuesto a la decisión judicial la manifestación de Shell acerca de que una vez finalizada la etapa de monitoreo esa empresa “estará en condiciones de definir el tipo de remediación, si fuera necesario”. No corresponde a Shell modificar lo ya definido por la Justicia, sino cumplir una sentencia firme por la que ha sido condenada, y que ha establecido la necesidad de la remediación, y el tipo de remediación a emplearse.

3.-    Ha quedado probado en el proceso judicial la existencia de la contaminación de hidrocarburos, ha quedado identificada la estación de servicios Shell de Lima e Independencia, como fuente generadora de tal contaminación, y ha quedado establecido como método de remediación la extracción de la tierra contaminada y su reemplazo por tierra libre de contaminación.-

4.-     Las tareas a ejecutarse por parte de la condenada (Shell C.A.P.S.A., Dehesa S.A. e Indelima S.A.) deberán cumplir con los requerimientos técnicos del Plan Director presentado por el Perito de Oficio. En tal sentido todo monitoreo deberá ajustarse a los lineamientos del Programa de Monitoreo de Evaluación incluido en dicho Plan Director, que ha planteado como objetivo de la etapa de monitoreo inicial:

identificar claramente la extensión total de la migración de constituyentes hidrocarburíferos tanto en su desarrollo areal como en profundidad”, abarcando para ello “tanto el monitoreo de gas en el suelo como el monitoreo del agua subterránea en sus distintos niveles de profundidad” y la “extracción de muestras de suelo inalteradas”.

y que, en lo referente al monitoreo del agua subterránea (fases de hidrocarburos líquidos libres móviles e hidrocarburos disueltos), requiere la ejecución de pozos dispuestos en agrupamientos (clusters) que capten en forma vertical sectores discretos del acuífero comprendidos desde la superficie freática hasta la base de las arenas puelches,  diseminados arealmente hasta traspasar el área de 170m x 170m donde ya se ha constatado la contaminación, y construidos por metodologías de perforación secas y materiales inertes a los contaminantes.

En su resolución de fecha 12/9/01 la Cámara ha señalado las características “sui generis” de la obra que debe realizarse, en razón de que “el daño producido afecta al medio ambiente y por ende importa a la sociedad toda, razón por la cual se deben adoptar todas las medidas técnicas de control a los fines del efectivo cumplimiento de la condena”. Tanto esta resolución, como la sentencia y el Plan Director citados en la presente nota forman parte del expediente de la referencia.-

Finalmente reiteramos que las razones expuestas en el acápite A implican necesariamente que debe exigírsele a Shell CAPSA el cumplimiento de los puntos enumerados en el acápite B, a los fines de proteger el orden público ambiental y proveer a la recomposición del ambiente dañado. 


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