Juan Gabriel tiene 6 meses de edad y vive en la Villa 20 de la Ciudad de Buenos Aires. Hace unos días, y según la denuncia recibida en la Defensoría del Pueblo, Juan Gabriel fue mordido por una rata. Hoy está internado en el Hospital Durand con fiebre y diarrea y un diagnóstico presunto de leptospirosis.
 
La Villa 20 está frente al supermercado Jumbo que está junto a una de las estaciones del Premetro. Se trata de un espacio cuya desratización se viene pidiendo desde hace mucho tiempo, ya que allí hay un enorme cementerio de automóviles que sirven como habitat para diversas plagas. Hasta ahora no hubo respuestas efectivas a los reclamos de sanear ese predio, retirando los autos abandonados y eliminando a los roedores.
 
Esto significa que allí vive una población que, además de sufrir la injusticia económica y social, sufre también la postergación ambiental. Se me ocurre que al menos uno de estos dolores podría evitársele.
 
Sin embargo, no hay todavía en la Ciudad de Buenos Aires un sistema efectivo de control de plagas. Los pedidos de desratización se eternizan, las respuestas son escasas y tardías. Al mismo tiempo, un proyecto de Ley de Plagas enviado por el Ejecutivo a la Legislatura en 1998 todavía no fue aprobado (ni en su versión originaria, ni con los lógicos cambios que los Diputados quieran hacerle).
 
Queremos insistir en la necesidad de hacerse cargo de este tema. Los roedores existen y son una amenaza para la salud de la población. Esa amenaza va a ir agravándose a medida que el cambio climático que estamos viviendo acentúe las condiciones que facilitan su proliferación. También es probable que el continuo empeoramiento de la situación económica y social agrave aún más este problema.
 
Necesitamos una respuesta administrativa y una respuesta legal. Es decir, necesitamos que el Ejecutivo y el Legislativo comiencen a dar respuestas al problema.
 
Para contribuir a la reflexión sobre estos riesgos, publicamos un informe de Gladys Leiva, Técnica Superior en Ecología y Medio Ambiente, sobre la leptospirosis, a la que caracteriza como la dolencia de la pobreza.
 
 
LEPTOSPIROSIS, LA DOLENCIA DE LA POBREZA
 
Téc. Gladys Leiva
 
ANTECEDENTES
 
La leptospirosis, como enfermedad es conocida desde el siglo XIX y está relacionada históricamente con las guerras, y los desequilibrios ecológicos ocasionados por ellas.
 
La primera comprensión clínica es atribuida al Dr. Weil, quien en 1886 describió en Alemania cuatro casos de una enfermedad ictérica con hemorragias y nefropatía grave. Se considera que el microorganismo fue aislado por primera vez en 1915 por el Dr. Inada y otros  en Japón. Así mismo, en la Segunda Guerra Mundial en un brote ocurrido en Normandía se efectuó uno de los primeros tratamientos masivos con penicilina. El ejército estadounidense tuvo grandes bajas por esta enfermedad en la guerra de Vietnam. También enfermaron tropas que estaban situadas en Panamá, donde se desarrolló la profilaxis antibiótica que aún hoy se efectúa en situaciones de catástrofes (consistente en un monodosis semanal de doxiciclina a los infectados). Actualmente las fuerzas militares constituyen una población de riesgo por sus maniobras y actividades de rutina.
 
En Argentina, la primera descripción clínica fue hecha en 1915, por el Dr. Samovici; en 1926 el Dr. Salvador Mazza encontró espiroquetas en vísceras de perro en el Noroeste argentino y en 1934 el Dr. Chiodi aisló leptospiras por primera vez, a partir de ratas de la ciudad de Buenos Aires.
 
Otros importantes estudios se debieron a los doctores Savino, Anchezar y Rennella, en el Instituto “Dr. C. G. Malbrán” y mas recientemente, en el INTA al Dr. Cacchione
 
LEPTOSPIROSIS
 
La leptospirosis es una zoonosis bacteriana causada por una espiroqueta del género leptospira (leptospira interrogans) que causa una diversidad de síntomas clínicos tanto en el ser humano como en animales. Puede suceder que los animales infectados no muestren síntomas evidentes frente al diagnostico clínico. No obstante son capaces de eliminar con su orina las bacterias al agua, suelos y pasturas.
 
La leptospirosis tiene una distribución mundial pero ocurre con mayor frecuencia en los países de clima tropical con abundantes lluvias y altas temperaturas.
 
El hombre solo es considerado un “accidente” en la cadena epidemológica y la infección termina en él, ya que es muy poco probable que pueda ser fuente de contagio a terceros.
 
Los casos humanos reconocen por lo general una fuente de contaminación ambiental, especialmente los brotes epidémicos. En ocasiones existe contacto directo con orina o vísceras contaminadas. Los médicos, veterinarios, matarifes, fuerzas armadas, las tareas agrícola – ganadera, son conocidas como profesiones de riesgo.
 
La infección puede deberse por contacto con agua tóxica de un río, un arroyo, una laguna o una zanja; pero también por pisar descalzo, trabajar con mano desnuda sobre pasto mojado, barro o por contacto con escombros o basura.
 
DESCRIPCIÓN DE LA ENFERMEDAD
 
La sintomatología clínica de la leptospirosis en el hombre, presenta un rango de variabilidad clínica muy marcada.
 
Los síntomas más comunes son fiebre, escalofríos, mialgias (dolores musculares), cefalea, conjuntivitis y síntomas respiratorios. Ocasionalmente, cursa con erupción cutánea, meningitis y uveítis (problemas oculares). Puede presentarse ictericia, insuficiencia hepática y renal, anemia hemolítica y hemorragia en piel y mucosa. En el 90% de los casos la enfermedad es sistémica (generalizada a todo el organismo) y limitada, es decir, se resuelve por sí misma; en el 10% restante la enfermedad es potencialmente fatal con fallo renal, hepático y/o neumonitis.
 
El paciente generalmente, muere por insuficiencia renal, sin embargo, se han registrado muertes súbitas por paro cardíaco, o hemorragias masivas a nivel pulmonar y/o del tracto digestivo.
 
Para llegar al diagnóstico diferencial, es necesario un buen interrogatorio que abarque los antecedentes personales patológicos de 15 a 20 días anteriores a la presentación de la enfermedad. Debe hacerse con dengue, influenza, hepatitis viral, fiebre hemorrágica epidémica, hantavirus, septicemia con ictericia o una variedad de enfermedades semejantes localmente prevalentes, en pacientes que presentan meningitis debe hacerse un diagnóstico diferencial para establecer el origen viral o bacteriano, enfermedades eruptivas, paludismo, fiebre de origen desconocido, “enfermedad Viral”, fiebre Q, tifus, borreliosis, brucelosis toxoplasmois, pielonefritis, fiebre amarilla.
 
La tasa de letalidad (N° de muertes en relación con el número de casos), la gravedad de las formas clínicas y serovariedad infectante es variable.
 
Las pruebas serológicas permiten resultados más rápidos que el aislamiento de la bacteria el cual es más prolongado. Sin embargo, este debe intentarse en todos los pacientes ya que aporta un dato epidemiológico de valor permitiendo identificar la serovariedad circulante.
 
Puede dejar secuelas en algunos casos, como daños renales, uveitis, neurológicas.

RESERVORIO
 
Puede encontrarse en cualquier especie animal; los más frecuentes son: ratas, perros, equinos, bovinos y porcinos. El hombre también puede actuar como reservorio, aunque no es portador por mucho tiempo.
 
Fuera de su reservorio, la leptospira puede sobrevivir por varios días sólo si se encuentra bajo ciertas condiciones humedad, PH y salinidad.

ZONAS DE RIESGO
 
Los países en vías de desarrollo presentan un mayor riesgo de brotes epidémicos, sobre todo porque el ecosistema  ideal para la bacteria leptospira es el agua estancada o no, el barro, los desperdicios, los escombros y diversos materiales húmedos.
 
Un trabajo publicado por el Instituto de Infectología Emilio Ribas, de San Pablo, Brasil, se refiere a las zonas de mayor prevalencia: “a pesar de que la distribución es mundial, se observa preferentemente en áreas tropicales. En América Latina, la mayoría de los casos se registra durante las estaciones con lluvias abundantes”.
 
El Dr. Alfredo Seijo, del Hospital Muñiz dijo ”Tenemos un mapa nacional de la enfermedad con experiencias en todo el país. Son clásicos los brotes en el conurbano, tanto en población adulta como pediátrica”.
 
Según el doctor Seijo, “nadar en aguas contaminadas o realizar actividades náuticas sin protección, vivir en una zona con mala urbanización o inundada y efectuar tareas agropecuarias o relacionadas con los suelos son factores de riesgo de contraer leptospirosis”.
 
“También se debe considerar la presencia de leptospiras en el suelo húmedo. Según un estudio del Hospital Muñiz en distintos puntos de Capital Federal y Gran Buenos Aires (Costanera Sur, la costa de Ciudad Universitaria, los bosques de Palermo, el parque Centenario, el río Reconquista y el río Matanza) en todas las muestras de agua y de suelo de costa se aislaron leptospiras de la especie biflexa”.
 
“Se encontró esta misma especie en Abra Pampa (Jujuy), en pozones de agua de deshielo en la Puna. Si bien biflexa engloba a la leptospira no patógena y de vida libre, es un indicador de ecosistema apto para la supervivencia de los serovares patógenos (interrogans).
Los modelos de urbanización como el operado en el conurbano bonaerense, que se repiten en todas las ciudades de países tercer mundistas, son propicios para la aparición tanto de casos aislados, como de brotes epidémicos es una zoonosis ligada a la pobreza.
 
El control de la enfermedad humana, como en toda zoonosis, depende del control de la enfermedad en los animales y las acciones a ejercer en el medio ambiente.
 
CARACTERÍSTICAS  DE LAS ESPECIES INVOLUCRADAS DE ROEDORES
 
La asociación de los roedores con la epidemiología de diferentes patógenos, de los cuales actúan como reservorios, se ve favorecida porque constituyen el grupo más numeroso dentro de los mamíferos y por su capacidad de colonizar exitosamente todos los habitats utilizados por el hombre.
 
Su potencial reproductivo les permite alcanzar densidades altas en cortos lapsos. En la mayoría de las especies cada hembra adulta puede producir hasta cuarto camadas, con cuatro crías en promedio por camada. El ciclo reproductivo es generalmente estacional con receso invernal, su duración puede variar según las condiciones climáticas y la disponibilidad de recursos, que también ocasionan cambios en la supervivencia. Esto genera un patrón estacional de variación en las abundancias poblacionales, pudiendo variar sus densidades entre 5 y 20 veces desde su mínimo valor en primavera hasta su máximo en otoño.
 
Aunque estas poblaciones en general están reguladas naturalmente, cambios en el ambiente pueden conducir a aumentos en su número de 100 a 1000 veces respecto a los valores promedios. Por otra parte, dichos cambios también pueden producir variaciones en la composición específica de las comunidades. Así con la expansión de la agricultura en la región pampeana se produjo un aumento en las densidades de roedores del género Calomys y una disminución de las especies dominantes de los pastizales naturales (A. Azarae y O. Flavescens).
 
La mayoría de las especies de roedores exhiben una alta capacidad dispersiva lo que representa una característica relevante para la transmisión de enfermedades. Esto debe ser tenido en cuenta para determinar la extensión espacial de las medidas de control.
 
Además, deben considerarse los desplazamientos asociados a las perturbaciones del ambiente. Así es común un alto desplazamiento de los mismos cuando se producen manipulaciones extensivas como las tareas agrícolas, algunas de las cuales, por ejemplo la cosecha o labranza se asocian a movimientos dispersivos y el contacto de los roedores silvestres con depósitos de leña u otros lugares del ambiente humano.
Los súbitos deshielos pueden determinar una marcada mortalidad poblacional y las heladas en época otoñal por un lado favorecen su mortalidad pero por el otro favorecen movimientos dispersivos semejantes a los observados en las labores agrícolas.
 
A continuación se describen algunas características de las tres especies de roedores comensales o sinantrópicos:
 
 Ratus norvegicus: rata gris, rata parda, rata de Noruega, rata de albañal o de las alcantarillas. De adulto pesa de 150 a 600 grs. mide entre 19 – 25 cm de largo (cabeza y cuerpo). Tiene el hocico en forma de Romo. Ojos pequeños. Orejas pequeñas, cubiertas por pelos cortos. El pelaje es gris pardo en el dorso, raramente negro, el vientre gris o blanco. Sus excrementos son en forma de bastón o salchicha, ambos extremos romos, de hasta 20 mm. de largo. Con una distribución abundante de zonas agrícolas y urbanas de regiones templadas y subtropicales, en las tropicales se limita a zonas portuarias. Cava su madriguera en el suelo alrededor de estructuras, bajo los cimientos, entre las raíces de los árboles, en el borde de lagunas, canales o acequias, entre escombros o en basurales. Visualmente es pobre, no distingue colores, pero su olfato, gusto, oído y tacto son excelentes. Entre sus habilidades encontramos a una excelente nadadora, puede trepar si tiene sitios de apoyo suficientes, no es muy ágil.
 
 Rattus rattus: Rata de los tejados, rata negra, rata de puerto. De adulto pesa de 120 a 350 grs. mide entre 15 – 22 cm de largo (cabeza y cuerpo). Tiene el hocico puntiagudo. Ojos grandes, Orejas delgadas y con pocos pelos pero grandes. Su pelaje es pardo o negro con el vientre gris o blanquecino de aspecto suave y alisado. Sus excrementos son en forma de huso, romo en un extremo y aguzado en el otro, de hasta 16 mm de largo. Entre sus habilidades encontramos que se mueve con facilidad por cables y ramas de árboles. Puede nadar pero le gusta poco el agua, es muy ágil buena y activa trepadora. Es pobre visualmente. Su olfato, gusto, oído y tacto son excelentes.
 
 Mus musculus: Ratón doméstico o laucha. De adulto pesa entre 15 a 25 grs y mide de 6 – 9 cm de largo (cabeza y cuerpo). De hocico puntiagudo, ojos pequeños. Orejas grandes con pelos. El pelaje es gris pardo por encima con el vientre más pálido o blanco. Los excrementos son irregulares o con forma de uso de hasta 6 mm de largo. Visualmente es pobre, ciega a los colores pero su olfato, gusto oído y tacto son excelentes. Es una excelente trepadora por ángulos y se desplaza ágilmente en los depósitos, puede nadar.
 
Las especies mencionadas anteriormente, tienen desplazamientos importantes en toda época del año, pero muy significativos en primavera y otoño. Al terminar el verano, y cuando el clima y el ambiente se deteriora, se suelen describir grandes desplazamientos desde los ambientes abiertos a las habitaciones construidas por el hombre.
 
ASPECTOS LEGISLATIVOS PARA EL CONTROL DE ROEDORES
 
Ley Nacional Nº 11.843 Profilaxis de la peste y desratización obligatoria en todo el territorio de la Nación. Decreto Reglamentario N° 92.767/36.
 
La norma esta compuesta por 18 artículos. La misma reglamenta que todos los propietarios u ocupantes de propiedades urbanas o rurales y las autoridades de los edificios públicos de todo el territorio de la República Argentina, están obligados a la matanza de ratas y otros roedores reservorios de peste, como todas las medidas que aconseje la autoridad sanitaria nacional para evitar la propagación de los roedores.
 
Debe denunciarse a la autoridad sanitaria nacional la anormal abundancia de ratas y otros roedores, que ocurra en cualquier zona del país.
 
Se deben fumigar periódicamente las embarcaciones del cabotaje nacional y los buques extranjeros que operen en puertos del país.
 
Los coches y vagones ferroviarios se fumigarán periódicamente a los efectos de su saneamiento.
 
El Ministerio del Interior, por intermedio del Departamento Nacional de Higiene, esta facultado para intervenir en los casos en la salud pública parezca amenazada.
 
Las infracciones cometidas por los propietarios u ocupantes de propiedades urbanas serán sancionadas con una multa y en caso de reincidencia se procederá a la clausura. Los medios de transportes marítimos, terrestres y aéreos, serán sancionados con multas que se aplicaran a los propietarios de los medios estén domiciliados en el país o no, sin perjuicio de lo cual la autoridad sanitaria impida la salida de los mismos hasta que se ajusten a las disposiciones de la presente ley.
 
Ley Nacional Nº 15.465 Régimen Legal de las enfermedades de notificación obligatoria. Decreto Reglamentario Nº 3.640/64.
 
La norma esta compuesta por 20 artículos. Por Decreto Nacional 2.771/79 en su artículo 1°, el Poder Ejecutivo Nacional está facultado, previo informe del Ministerio de Asistencia Social y Salud Pública, para agregar otras enfermedades, suprimir alguna de las especificadas o modificar su agrupamiento.
 
Es obligatorio, en todo el territorio de la Nación, la notificación de los casos de enfermedades incluidas en la presente ley. Según artículo 2 "...Grupo C (Notificación por número total de casos; con o sin discriminación por edad, sexo, condición de vacunado, etc.)....C40. Leptospirosis enfermedad de Weit, enfermedad icterohemorrágica.
 

 
ASPECTOS OPERATIVOS EN UN PROGRAMA DE CONTROL

1.- Diagnóstico de situación

Conocer las especies involucradas, como las condiciones ambientales que permiten el desarrollo de las especies en cuestión.
Es importante, concentrarse en las áreas denunciadas, su estado de ordenamiento ambiental, fuentes de agua, refugios y vías de acceso al área a tratar.
 
2.- Control directo

Es necesario un conjunto de acciones directas sobre la vida de los roedores a saber:
 La disposición de rodenticidas: Los rodenticidas a utilizar deben ser de acción lenta, están en venta en el mercado.

 Uso de métodos de trampeo: El uso de trampas de captura viva, de captura muerta o de pegamento puede ser recomendable en función de la situación.

 El uso de gas: En general el uso de gas debe limitarse a situaciones muy especiales, ya que pueden favorecer la dispersión de los roedores, además que en zonas urbanas el gas puede dispersarse infiltrarse en habitaciones y establecimientos usados por el hombre.
 El uso de aparatos de ultrasonido: Todos los estudios realizados hasta la fecha han sido rechazos.
 
3.- Control de ectoparásitos

Luego de una acción de desratización, donde se manifieste una importante aparición de ejemplares muertos, es necesario realizar una desinfección de los lugares donde aparecieron. Al morir los roedores los ectoparásitos se dispersan y pueden afectar a la población humana y sus animales domésticos.
 
4.-Ordenamiento del ambiente

Las situaciones de alta densidad de roedores por lo general, viene ligado a un ambiente desordenado, en el que es difícil determinar visualmente la existencia de heces de roedores, o signos de su actividad. 
La reducción de cuevas para los roedores, depende de la disponibilidad y agua que tengan. La disposición de la basura en forma y tiempo adecuada, forman parte del ordenamiento ambiental. Es muy importante el manejo del peridomicilio, liberando las paredes de las casa, en particular de malezas, de árboles que contacten con los techos y todo lugar por donde puedan entrar los roedores.
 
5.- Evaluación y monitoreo
Toda acción de control debe ser evaluada. Debe tenerse en cuenta de que manera ha cambiado la densidad poblacional de los roedores.
Tener una idea aproximada de la cantidad de individuos que hay, es necesaria para realizar un correcto control de los roedores.
El monitoreo puede realizarse por ejemplo con el método de captura y recaptura, pero este método es inviable para las ciudades o zonas densamente pobladas (ejemplo el Conurbano Bonaerense).
Una herramienta bastante eficaz, dónde se estimularía la participación ciudadana serían las denuncias con líneas gratuitas (0800-ratas) o por correo electrónico (ratas@plaga.gov.ar). Las denuncias deben procesarse a tiempo real.
A las denuncias se le puede adicionar las inspecciones de estado de enmalezamiento del Municipio, verificar los focos infectados según las denuncias.
Es indispensable la coordinación de acciones conjuntas al menos con los municipios vecinos y una comunicación urgente cuando una enfermedad por reservorios de roedores irrumpe en la comunidad local.
 
7.- Mantenimiento
Es necesario realizar las tareas de mantenimiento, para tratar de evitar un nuevo brote o invasión de roedores.
 
8.- Educación

La educación es una herramienta fundamental para el control de roedores. En este sentido una campaña de divulgación a nivel oficial acompañada por la información que puedan dar los agentes de salud, enfermeras, médicos, agentes sanitarios, maestros deben cumplir un rol importante junto a las ONGs.
 
MEDIDAS DE CONTROL Y PREVENCIÓN
 
 Eliminación de roedores.
 Eliminación de los basurales a cielo abierto y de las condiciones ambientales que puedan favorecer proliferación de roedores.
 Limpiar con cuidado las viviendas y usar lavandina, en la dilución recomendada por su fabricante, para el lavado de patios, veredas o cualquier otro lugar donde se sospeche que pueden haber orinado roedores y otros animales infectados.
 Rellenar los terrenos bajos donde puedan formarse cuerpos de aguas estancadas.
 Evitar nadar o tomar contacto con lagunas, arroyos o espejos de agua que pudieran estar contaminados con la leptospira. Esta comprobado que ésta es una de las formas de infección más frecuente en el hombre.
 Utilizar calzado adecuado si debe transitar sobre barro en zonas potencialmente infectadas.
 Implementar campañas de educación para la salud donde se informe a la población sobre la leptospirosis.
 Existen vacunas para perros y otros animales domésticos. En el primer caso deben aplicarse cada seis meses. Lo ideal sería utilizar vacunas con la variedad de leptospira que predomina en cada área afectada.
 En algunos países se han implementado campañas de vacunación en humanos para grupos de riesgo.
 En poblaciones rurales, y ante la aparición de aborto en el ganado, se deberá consultar al veterinario.

BIBLIOGRAFÍA
 
Pedro Acha y Boris Szyfres. Zoonosis y enfermedades transmisibles comunes al hombre y a los animales. Organización Panamericana de la Salud (OPS). Publicación científica N° 503, 1986.
 
Seijo A, Deodato B y Cernigol B. Leptospirosis humana: Distribución geográfica en la República Argentina y análisis de variables epidemiológicas de la casuística del Servicio de Zoonosis del Hospital F. J. Muñiz. Primer Congreso Argentino y Primer Congreso Sudamericano de Zoonosis, 1995.
 
El control de las enfermedades transmisibles en el hombre. OPS, publicación científica N° 538, 1992.
 
Folleto informativo sobre lesptospirosis. Laboratorio de referencia provincial de leptospiras, Ministerio de Salto, Pcia. de Buenos Aires.
 
Los Roedores y la Salud Pública / Ambiente Ecológico W W W
 
Oficina de prensa y Divulgación Científica. Secretaría de Extensión Universitaria. Facultad de Ciencias Veterinarias. UBA.

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