En mi opinión, la ciudadania está recibiendo menos información de la deseable en todo el proceso de selección del Defensor del Pueblo y Defensores Adjuntos.
 
Por ejemplo, los Diputados de la Ciudad debían avalar a los postulantes a esos cargos para que pudieran pasar a ser candidatos a los mismos. Pero el plazo se venció de un modo que pasó desapercibido a muchos postulantes y Diputados. Esto hizo que quedaran fuera de la selección muchas personas que merecen ser consideradas para ocupar esos cargos.
 
En mi caso, me encuentro en la incómoda situación de haber tenido más información que los demás postulantes, lo que me permitió haber hecho las gestiones a tiempo. Me parece injusto que yo tenga ventajas sobre otros postulantes, que deberían competir conmigo en igualdad de condiciones. Por eso, me dirigí a la Legislatura de la Ciudad, pidiendo que se reabriera la posibilidad de que los Diputados avalaran a los postulantes que no habían tenido la oportunidad de ser nominados como candidatos.
 
Al mismo tiempo, estoy pidiendo que se de a publicidad el curriculum de cada uno de los que aspiran a estos cargos (poniéndolo en la página Web de la Legislatura), ya que la Constitución establece que la idoneidad debe ser la base de los empleos públicos. Abajo, el texto completo de mi nota a la Legislatura.
 
Al respecto, tengo que señalar que en la actual campaña electoral para Jefe de Gobierno de la Ciudad, algunos candidatos -no todos- han puesto en Internet sus antecedentes personales y profesionales. Sería bueno hacer lo mismo con quienes aspiran a estar en la Defensoría del Pueblo.  También les envío, como documento adjunto, mi curriculum, como una manera de instar de que también se difundan los antecedentes de todos los que están propuestos ara estos cargos.
 
¿A quién voy a elegir?
(Pedro Pablo Rubens: "El Juicio de Paris", Madrid, Museo del Prado)
Buenos Aires, 14 de agosto de 2003.

 Sres. Junta de Ética de la

Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

De mi  mayor consideración:

Por la presente quiero expresarles mi preocupación por la escasa difusión pública que está teniendo el procedimiento para la elección del Defensor del Pueblo y Defensores Adjuntos. Por las características del cargo y su importancia para la sociedad, estimo que se le debería dar una difusión mayor de lo que se ha hecho hasta el presente. Es decir, ir más allá de la exigencia formal de publicar un pequeño aviso en los diarios en los momentos en los que la Ley lo ordena. Es necesario realizar una campaña de opinión pública para que la ciudadanía esté debidamente informada de todos los pasos que se vayan dando.

En tal sentido, me parece un error haber hecho coincidir las fechas significativas de la elección de los Defensores con las fechas de la elección del Jefe de Gobierno de la Ciudad. Esto le ha dado una menor relevancia pública de lo que el tema merece.

Por otra parte, tenemos que remontar el grave error de la Ley 3, que exige que un postulante cuente con el aval de un Diputado para poder ser candidato. Se trata de un filtro innecesario que, si se proyecta la reforma de la Ley (tal como tengo entendido se está pensando) sería bueno eliminarlo.

En este contexto, los días 12 y 13 de agosto, los Diputados tuvieron la oportunidad formal de avalar a los candidatos que deseaban. Sin embargo, en una recorrida por la Legislatura de la Ciudad pude conversar personalmente con varios Diputados que no conocían el procedimiento, que no sabían de lo riguroso de los plazos establecidos y que, por ende, dejaron de avalar a ciudadanos en los que confían y les merecen respeto. Los Diputados tampoco sabían que podían avalar a cualquier número de postulantes, ya que la Ley 3 no lo impide.  

Por otra parte, hubo postulantes que no conocían los plazos establecidos y no pudieron realizar a tiempo las gestiones necesarias para lograr el aval de un Diputado. Esta información, que yo obtuve con mayor facilidad debido al cargo que ocupo, me coloca en injusta ventaja con respecto a otros postulantes que no lograron informarse adecuadamente.

También me preocupa que la ciudadanía no conozca los méritos de los candidatos a ocupar estos cargos. Especialmente porque esta desinformación alimenta las versiones (espero que infundadas) que indica que estos cargos serán asignados por acuerdos políticos sin tener en cuenta los antecedentes e idoneidad de los candidatos.

·        Esto nos lleva al punto siguiente, que es la importancia de asegurar la mayor difusión posible a la Audiencia Pública, con la mayor concurrencia de ciudadanos que pueda lograrse. 

Al respecto, conozco numerosas entidades de ciudadanos que desean expresar sus opiniones en dicha Audiencia Pública. En particular, desean expresar sus opiniones sobre el hecho de que algunos de los candidatos sean Diputados de la Ciudad en ejercicio, los que podrían, eventualmente, votarse a sí mismos o influir sobre sus colegas del cuerpo para que los votaran a ellos.

Sin otro particular, saluda a Uds. muy atentamente.

 Antonio Elio Brailovsky