El siguiente es un documento revelador. Es la respuesta de la empresa EDENOR a un reclamo formulado por un consorcio por un transformador refrigerado con PCB.
 

Se trata de uno de los transformadores que figuran con alto contenido de PCB en un listado preparado por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y que nosotros difundimos hace varias semanas. La nota de EDENOR maneja la información de un modo que tiende a confundir a las personas afectadas, como veremos en el análisis de esa respuesta, preparado por la Lic. Nélida Harracá.

 
La cuestión, sin embargo, va mucho más allá de una respuesta equívoca. El tema PCB ha sido tratado como un tema menor por las autoridades, porque pone en cuestión el modelo predominante de lo que ha sido la gestión de la industria y los servicios públicos.
 
Hace unos cuantos años, cuando se comenzó a usar el PCB para refrigerar los transformadores, a nadie se le ocurrió pedirle a las empresas fabricantes que analizaran si esa sustancia podía dañar a la salud humana o al medio ambiente. El PCB es un ejemplo típico de la confianza de nuestra sociedad en las grandes empresas. Si ellos decían que era inocuo, no había razones para dudar.
 
De este modo, se colocaron en todas partes miles de transformadores que contienen una sustancia que simplemente nunca debió haber sido utilizada. Aquí hay varios escalones de responsabilidad: por una parte, la responsabilidad inicial, de comenzar a utilizar el PCB sin estar seguros de su inocuidad. Pero además, la responsabilidad de seguir utilizándolo durante largos años cuando ya se sabía de sus riesgos sanitarios y ambientales.
 
Nada de esto ha sido tenido en cuenta cuando se aprobó una ley que exige el retiro del PCB antes del 2010, una fecha que conviene económicamente a las empresas que lo utilizan, pero que mantiene en riesgo a la población afectada.
 
Precisamente por la gravedad del tema, es necesario que todos los actores sociales involucrados lo traten con la máxima responsabilidad. Las autoridades energéticas y ambientales tienen que poner como máxima prioridad el retiro del PCB lo más rápidamente posible. Para eso, por supuesto, hay que detectarlo antes y hacerlo mediante análisis químicos debidamente controlados (nunca sólo por medio de declaraciones juradas).
 
Una vez obtenida esa información, es necesario que toda la población se entere del contenido de PCB de todos los transformadores y del programa de retiro de esos aparatos. Es inadmisible que esa información sea considerada como secreta. Es inadmisible que no se sepa aún el calendario de reemplazo de los transformadores con PCB.
 
Es inadmisible que se le diga a las personas que reclaman que "se hará el análisis pertinente y después le informaremos", cuando esos datos ya están disponibles y sólo se requiere darlos a conocer. Por la misma razón, es importante no producir información engañosa sobre un tema tan crítico como éste.
 
Esto tiene que ver, además, con que esta sustancia está siendo utilizada por empresas privadas que proveen servicios públicos. La privatización de los servicios públicos significa un acto de confianza de la sociedad. Entregar una empresa estatal (es decir, propiedad de todos los argentinos) a una empresa privada es un acto que se hace confiando en que el servicio público será mejor prestado en todos los sentidos. También en el de la seguridad ambiental.
 
¿De qué manera los concesionarios del servicio de energía eléctrica están respondiendo a esa confianza de la sociedad? El documento que hoy acompañamos sugiere un abuso de esa confianza que la sociedad ha depositado en ellos. Tal vez hayan sido unos cuantos años en los cuales se permitió que las empresas privatizadas manejaran como propio lo que no era de ellos.
 
Pero lo que se toleró (y se sigue tolerando) en materia de tarifas no debe ser considerado como precedente para una conducta similar en materia de seguridad sanitaria y ambiental. Por el contrario, creemos que la forma en que las empresas energéticas manejen el PCB puede ser considerado como un test apropiado sobre su desempeño.
 
Cualquier lector de diarios sabe que la sociedad argentina está revisando el criterio con que se efectuaron las privatizaciones y que estamos al borde de cambios importantes en la relación entre la sociedad, el Estado y las empresas de servicios públicos. Hay un fuerte reclamo social para la revisión de muchos de esos contratos y para la rescisión de algunos de ellos. Tal vez el futuro de las empresas eléctricas esté íntimamente ligado a lo que hagan con el PCB y a la honestidad con que informen a la comunidad sobre los diferentes pasos que vayan dando para su eliminación completa.

 

LO QUE OCULTA EDENOR

Por Nélida Harracá

Con fecha 20 de diciembre de 2002 la empresa EDENOR responde con el siguiente “mensaje de tranquilidad” a una consulta de la Administración del Consorcio de Propietarios de la calle Amenabar 1819, respecto a un transformador con más de 500 partes por millón de PCB: 

 

En el tercer párrafo Edenor afirma que el análisis realizado sobre el aceite determinó que este solo contiene “impurezas” en una proporción de 650,9 ppm, y que este resultado fue girado oportunamente al ENRE:

Este valor coincide exactamente con el dato que la empresa informa al ENRE respecto al CONTENIDO DE PCB de dicho transformador de acuerdo a un análisis realizado sobre el mismo el 27/03/01, en cumplimiento con la Resolución 655/2000 del organismo regulador. Esa Resolución exige a las empresas distribuidoras de energía eléctrica la realización de análisis del aceite refrigerante de todos sus transformadores, tanto en operación , en depósito o reparación.  

Dicho de otro modo, lo que en la nota aparece como anónimas impurezas pasa a tener nombre y apellido propios: BIFENILOS POLICLORADOS (PCB), configurando una clara manipulación de la información por parte de la empresa.

Se trata de un transformador cuyo refrigerante está considerado como de PCB puro (por tener un contenido mayor de 500 ppm) para toda la normativa, tanto nacional como de la Ciudad. Además se encuentra ubicado en una zona de la Ciudad que considerada como de alto riesgo por la elevada concentración de escuelas que presenta. Esto significa que la tranquilidad para los vecinos se consigue solamente con el reemplazo por otro equivalente que posea constancia de estar libre de PCB.


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