En los últimos días apareció una serie de carteles publicitarios en las calles de Buenos Aires. Allí mostraban fotos de animalitos de peluche con carteles de precios que oscilan entre los 25 y los 35 pesos y los contrastaban con fotos de animales de verdad, ofrecidos por el Zoológico a $ 7,90.
 
Es decir, que la entrada al Zoológico parece costar $ 7,90. Si vemos el cartel que el concesionario ha puesto en la puerta del Zoo, esta cifra se repite por lo menos cinco veces, para que no quede ninguna duda de que hay que pagar eso para entrar.
 
Pero, ¿por qué el Zoológico es tan escandalosamente caro? ¿Por qué un paseo educativo, que debería tener una finalidad social tiene ese precio?
 
Con este cartel, parece que la entrada costara 7,90
 
La respuesta es que el Zoo no cuesta $ 7,90. Ése es el precio de una serie de atracciones y adicionales (que tienen el nombre comercial de "Pasaporte"), pero el Zoológico tiene una entrada general de 4 pesos.
 
En el lugar más escondido, aparece el precio real de la entrada
 
Una atenta mirada al cartel de la entrada muestra el valor real de la entrada, de un modo deliberadamente confuso. De este modo, el concesionario salva su responsabilidad y puede decir: "Yo les avisé, pero nadie quiere comprar una entrada de 4 pesos".
 
De modo que fuimos al Zoológico en varias oportunidades y pedimos las entradas de 4 (cuatro) pesos, que en la boletería se negaron a vendernos. Pedimos una inspección del área respectiva de la Defensoría del Pueblo, en la que participaron los señores Gorosito y Di Giorgio. Allí, la Srta. Andino les informó que: "En la actualidad ya no se venden entradas a ese precio. Eso era antes".  ¿Tengo que recordar que, como el Zoológico está concesionado, el precio de la entrada no lo fija el concesionario sino que lo fija el dueño del Zoo, es decir, el Gobierno de la Ciudad?
 
Le preguntamos qué pensaba de este abuso al funcionario del Gobierno de la Ciudad encargado de controlar al Zoológico, el Director General de Concesiones y Privatizaciones, contador Adolfo Reichemberg. Reichemberg nos contestó que "a través de la documentación contable de la empresa se constató la venta de entradas generales".
 
Lo que equivale a confirmarnos que la entrada de 4 pesos sigue existiendo, aunque ninguno de nosotros haya podido ver ni una sola de ellas. En cambio, no nos informó si esa entrada que aparece en los libros contables puede ser adquirida normalmente por el público o si los empleados la niegan tal como nos la negaron a nosotros.
 
En otras palabras, que el control de la concesión del Zoológico parece funcionar tan mal como el conjunto de controles a los servicios públicos privatizados. Por esas razones, quiero pedirles:
Por supuesto que la discusión es más amplia que lo que estamos diciendo aquí y trasciende los 4 pesos y los 7,90. El tema de fondo es la responsabilidad del Estado por los bienes públicos que el Estado concesionó y que siguen siendo públicos aunque el Estado se comporte como si los hubiera regalado.

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